Los avances tecnológicos no siempre tienen que llegar para sustituir a otros, en ocasiones basta con que sean alternativos e incluso complementarios. Esto es algo que se ve de manera muy clara en un objeto que se encuentra sobre la mesa de salón de todos los hogares: el mando a distancia, que permanece fiel a la tecnología con la que nació.En su origen, la manera de trasladar las órdenes inalámbricas entre el televisor y el mando fue a través de la tecnología infrarroja. Con el paso de los años han surgido soluciones orientadas a emparejar aparatos y transferir información como el Bluetooth. Este método de conexión se encuentra ampliamente extendido en altavoces, teléfonos móviles, tabletas, dispositivos ponibles como los próximos Redmi Watch 6 Active y Lite, o los sistemas de infoentretenimiento de los automóviles.A pesar de su popularidad y expansión, no ha conseguido sustituir por completo a los rayos infrarrojos, aunque sí cohabitan para ejecutar diferentes acciones, y hay varias razones de peso que explican que ese reemplazo integral no haya sucedido. Dos de las más importantes tienen que ver con la economía y con la compatibilidad.El origen de los rayos infrarrojos mando a distancia sobre la mesaEl aspecto económico responde al tiempo que la industria lleva empleando y ejecutando la fabricación de estos diodos. No en vano hablamos de un concepto que dio sus primeros pasos, tal y como recuerda Engadget, en 1955 con el Flash-Matic, la primera solución inalámbrica que eliminaba el cable del televisor. Aquel avance abrió el camino para que los infrarrojos terminasen imponiendo un sistema de emisión de pulsos invisibles estandarizado desde los años 80 y que acumula ya más de cuatro décadas de vigencia.Ese arraigo y fiabilidad mostrados con el paso de los años se traducen en costes de producción ínfimos: fabricar los emisores y receptores de infrarrojos cuesta apenas unos céntimos por unidad, al tratarse de componentes ampliamente producidos y que equipan todos los modelos del mercado. Sin embargo, el motivo definitivo para que no hayan desaparecido de los salones es de carácter funcional.Bluetooth sigue necesitando que su hermano mayor abra la puertaMuchos mandos de Smart TV actuales utilizan Bluetooth para la voz o la navegación por menús, pero siguen reservando el infrarrojo para encender la televisión. La razón es que, cuando la pantalla está apagada, el módulo Bluetooth entra en reposo para ahorrar energía y el televisor solo puede "despertar" al recibir el pulso de luz invisible del mando. Es decir, que para entablar esa comunicación vía Bluetooth entre mando y televisión es imprescindible que actúe en primera instancia la conexión infrarroja para la puesta en funcionamiento, mostrando así su valor como elemento imprescindible. Un escenario claro en el que se demuestra ese matiz de coexistencia que puede regir en los avances técnológicos.Por tanto, se trata de dos mecanismos de comunicación entre dispositivos que han sabido encontrar su espacio en el mercado para convertirse, a su manera, en soluciones complementarias. La tecnología infrarroja lleva décadas asentada en la industria, siendo una alternativa económica y, sobre todo, altamente fiable. Por su parte, el Bluetooth aporta una vía adicional para emparejar multitud de equipos sin la exigencia de mantener una línea de visión directa. Los infrarrojos resisten así el paso del tiempo y continúan demostrando su valía en el salón, incluso frente a las tecnologías de nueva generación.