Morgan Matthews y su viaje homérico en busca de un abuelo

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Con el pulso intimista que caracteriza al director británico Morgan Matthews, 'A 500 millas de casa' retrata una novela de formación sumergida en un viaje del héroe tan salvaje como profundamente emotivo. La trama arranca con la huida a la desesperada de Finn y su hermano pequeño, Charlie. Decididos a evitar la inminente separación de sus padres, emprenden una peripecia por tierra y mar hacia la costa oeste de Irlanda , donde está la casa de su abuelo. Esa nostalgia latente es el último recuerdo feliz que albergan, de ahí la necesidad emocional de emprender el viaje. Los encargados de personificar esta trama tan 'heidiana' son Roman Griffin Davis -el niño de 'Jojo Rabbit'- y Dexter Sol Ansell ('El caballero de los siete reinos'), además de la protagónica femenina de Maisie Williams ('Juego de Tronos') y el camaleónico Bill Nighy ('Love Actually') como el abuelo exiliado. Esta travesía combina el género 'road movie' con el trasfondo de drama familiar donde el trauma es el motor narrativo, con lo que repite un patrón similar a películas independientes tan memorables como 'Pequeña miss sunshine' y hasta 'Captain Fantastic'. La historia es una adaptación del libro de Mark Lowery 'A 677 km de casa'. Malcolm Campbell escribió el guion y, junto a Matthews, llevaron el proyecto a la gran pantalla. «Siempre busco la esencia de una historia , y me quedó muy claro que esta tenía mucha alma» , cuenta el director a ABC. El filme goza de una universalidad temática que seguro apelará a muchas sensibilidades principalmente porque se inspira en cosas que experimentaron tanto al director como a su equipo. «He realizado muchas películas con familias que han sufrido un trauma muy similar al que se muestra en la película. Sé cómo pueden llegar a desintegrarse». Mediante una narración no fiable plagada de 'flashbacks', el espectador sigue la acción con Finn, que es el adolescente introvertido, y Charlie, el extrovertido y peculiar de los dos. Cuando van en el tren en los primeros minutos de la película, aparece Kait, el personaje de Maisie Williams, tocando 'The passenger' de Iggy Pop . Ella aparece para ser la salvadora de Finn, la propulsión que se encarga de que él llegue a Irlanda , algo así como su Atenea. «Él es vulnerable y, mientras que ella es más experimentada, en el fondo también es una persona vulnerable. Sin duda lo fue más en el pasado, cuando era más joven», añade Morgan Matthews. Sin embargo, lo que está claro es que ese viaje hacia sus raíces irlandesas para resolver el conflicto de la trama bebe del clásico viaje del héroe engendrado por Homero , que tanto se repite en las narrativas contemporáneas. En este caso, la acción es bastante 'heidiana', a lo que el director afirma con entusiasmo y detalla: «Finn quiere ir a ver al abuelo con su hermano, es una atracción muy poderosa para ellos aunque, en el fondo, sabe que al emprender este viaje, sus padres los seguirán. Solo atrayéndolos a este lugar donde antes eran tan felices, pero que también es el lugar donde ocurrió el trauma, podrán empezar a superarlo». Por eso mismo Irlanda no es solo protagonista, sino que también ejerce de poder sanador . Su momento cúlmen sucede en la segunda parte de la película, cuando Finn y Kait atraviesan la Isla Esmeralda a caballo, su última travesía hacia la casa del abuelo. Matthews detalla, además, cómo la relevancia de este país traspasa la ficción: «Muchos británicos tienen una conexión muy fuerte con Irlanda a través de su herencia, incluido Bill Nighy, que ahora tiene pasaporte irlandés, sobre todo después del Brexit. Para él era muy importante recurrir a su herencia irlandesa para obtener el pasaporte».