Una soltera septuagenaria lanza una tajante advertencia a su cita: «Sin preservativo no lo hago»

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José Antonio (82) llegó al chiringuito estival de 'First Dates' desde Tenerife y describiéndose como un hombre «detallista, romántico y sexual». Prueba de ello es que apareció con flores en la mano y muchas ganas de enamorarse. Apasionado de la radio, montó su propia emisora cuando lo obligaron a jubilarse de forma forzosa. También se mantiene activo gracias a su afición al baile y a la playa. Es feliz pasando sus días entre la radio y el mar. Solo cree que le falta la guinda del pastel: una mujer con la que se entienda y capaz de seguirle el ritmo en todos los sentidos. Carlos Sobera le presentó a la persona indicada. Yolanda (74), cocinera jubilada, abandonó el clima asturiano por la fascinación que le produce el verano tinerfeño los 365 días del año. Al igual que José Antonio, acudió al restaurante aspirando a encontrar «una persona para salir, bailar, hacer el amor…». De todo. Nada más verla entrar, su cita sintió que ella era justo la mujer que había estado buscando hace años. Yolanda tuvo un lapsus olvidándose del nombre de su acompañante, pero la primera impresión que se llevó de él gracias al detalle de las flores fue inmejorable. Cuando los solteros se conocieron más en profundidad, descubrieron además que compartían todos los gustos posibles. Tanto es así que Yolanda, en el primer plato, ya le pidió el teléfono a José y planteó la posibilidad de una segunda cita. El tinerfeño se mostró encantadísimo con la propuesta. Yolanda solo le encontró un defecto a su pretendiente: vivía en un segundo piso sin ascensor. Ahora bien, dado que él está solo y ella aún tiene a sus hijos en casa, por lo menos consideró la ventaja de que «ya tenemos un picadero», apuntó la asturiana en los totales. Y es que para Yolanda, la intimidad es muy importante en las relaciones. «A mi me gusta el sexo, me encanta. Aunque yo me arreglo muy bien. Tenía amigas que me decían que eso era muy malo, pero la médica me dijo que es lo mejor que hay», confesó sin tapujos. Además, le dejó claro a su cita que «en el amor me gusta todo menos los tríos; eso nunca lo hice». El tinerfeño, por su parte, confirmó que tenía ganas de hacer el amor con ella. Pero Yolanda le marcó sus límites. «Sin preservativo no lo hago. Imagínate de mayor cogiendo una enfermedad», aseveró. Terminaron la velada en el jacuzzi, donde la temperatura estaba ya elevada y ellos terminaron de caldear el ambiente, aprovechando los juegos que les propuso 'First Dates'. «Es muy lanzado, va a machete», apuntó Yolanda entre risas después de besarse apasionadamente con su cita y tener que pararle los pies. «Aquí no lo podemos hacer», le recordó. «Me he puesto cachondo. Está más buena de lo que pensaba», constató él por si quedaba alguna duda. La decisión final fue solo un trámite: ambos deseaban fervientemente seguir conociéndose.