En el vacío del espacio, una simple descarga de electrones puede inutilizar para siempre la antena de un satélite. La ESA lleva más de 40 años buscando cómo evitarlo sin éxito total. Ahora un equipo español dice haber encontrado, a escala nanométrica, lo que la industria aeroespacial no lograba con soluciones diez veces más grandes