Una vez terminaba su horario laboral y fichaban su salida, los trabajadores del último turno de H&M debían abrir su bolso personal ante un encargado o un vigilante de seguridad, que inspeccionaba visualmente su contenido durante varios segundos. Unos controles que, si bien se realizaban a diario a esta parte de su plantilla, también se alargaban al resto de turnos mediante inspecciones mensuales y aleatorias de las taquillas de sus empleados, en las que el trabajador debía abrir su taquilla en presencia de un mando intermedio o de un miembro del personal de seguridad, que revisaba visualmente los objetos guardados en su interior.Seguir leyendo....