Frailecillos, colimbos y gaviotas resuelven, sin pensarlo, un problema de ingeniería brutal: cruzar entre dos medios con densidades radicalmente distintas usando el mismo par de alas. Un equipo del MIT y la Escuela Politécnica Federal de Lausana acaba de construir el primer robot a escala de ave capaz de nadar, sumergirse, salir disparado del agua y seguir volando, todo con un único mecanismo de aleteo