David Baños, director comercial de VEKA: «Tener el aire a 22 grados no sirve si las superficies están ardiendo; la ventana se convierte en un radiador»

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Cuando aprieta el verano en Sevilla y los termómetros encadenan varios días por encima de los 40 grados, la reacción automática en casi todas las casas es encender el aire acondicionado y bajar las persianas. Sin embargo, en muchos hogares no se consigue aliviar esta calor, ya que aun teniendo el mando puesto a 22 grados , al acercarte a la ventana o al sofá se nota una sensación de bochorno. Este problema va más allá de la temperatura que marca el termostato. En las Andalucía, las fachadas y los cerramientos acumulan mucha energía durante las horas de sol. Si las ventanas no aíslan bien, el calor acumulado se proyecta hacia dentro y la ventana termina actuando como un radiador encendido en pleno julio. Para hablar de este reto térmico, del ahorro real y de las claves para aislar la vivienda, en ABC conversamos con David Baños, director comercial de VEKA, firma referente en el desarrollo de sistemas de perfiles de PVC. Las viviendas en Andalucía siempre se han defendido del sol con patios, sombras y persianas. El problema es que el escenario actual somete a los edificios a un esfuerzo mucho mayor. Ya no hablamos solo de días calurosos puntuales, sino de semanas consecutivas con noches tropicales donde las casas no consiguen enfriarse . Para David Baños, la clave pasa por complementar las soluciones tradicionales con una visión integral del aislamiento: «Si la ventana, el vidrio, el cajón de persiana, la fachada o la cubierta no aíslan correctamente, la vivienda se convierte en una especie de acumulador térmico». Por eso, insiste en que «construir y reformar hoy en Sevilla exige pensar en el verano desde el primer minuto del proyecto», apostando por cerramientos eficientes de PVC y vidrios adecuados con control solar . Al hablar de aislamiento tendemos a pensar en el invierno, pero en el sur el verdadero desafío económico se libra en verano. Una ventana deficiente obliga al aire acondicionado a trabajar más horas y con mayor intensidad, algo que se nota de inmediato en la factura de la luz. Según el IDAE , instalar ventanas de PVC eficientes puede generar un ahorro energético de hasta un 74%. Sin embargo, el director comercial de VEKA recalca que el impacto va mucho más allá del bolsillo: «El verdadero impacto está en el confort : menos horas de aire acondicionado, menos diferencias de temperatura entre habitaciones, menos sensación de pared o ventana caliente y menos ruido exterior». Ante los precios del mercado inmobiliario actual, muchos propietarios prefieren mejorar su casa antes que mudarse. En estos casos, la rehabilitación inteligente es la que actúa donde más impacto se consigue sin complicarse la vida. Cambiar las ventanas de una vivienda media por perfiles eficientes de PVC es una intervención limpia que suele llevar apenas un par de días. Si se combinan con cristales de control solar y cajones de persiana aislados, el cambio es radical. Baños prioriza también la protección solar exterior en fachadas sur y oeste, el aislamiento de cubiertas y la renovación de la climatización, pero recordando que esta última debe hacerse siempre tras reducir la demanda del edificio: «Si no, estamos poniendo una máquina potente para compensar un edificio que pierde energía». El certificado energético ha dejado de ser un simple trámite burocrático para convertirse en un factor determinante al comprar o alquilar. En ciudades calurosas, una casa con mal aislamiento puede ser barata de adquirir pero resultará carísima en el día a día. «Hoy, cada vez más compradores entienden que detrás de una letra energética hay gasto mensual, confort, salud y valor a futuro», señala Baños. Aunque la revalorización exacta de un piso depende de muchos factores, una buena ventana es de las mejoras más visibles: «Se nota en la temperatura, en el ruido, en la sensación de calidad y en el mantenimiento. Una ventana eficiente no debe verse solo como un gasto, sino como una inversión». Aunque existen fondos destinados a la rehabilitación energética, la burocracia y el desconocimiento provocan que muchas familias no los soliciten. La acumulación de certificados, presupuestos y trámites genera inseguridad en el ciudadano. Para solucionar este freno, David Baños lo tiene claro: «La solución pasa por una ventanilla única realmente sencilla y operativa, donde el ciudadano pueda resolver todo el proceso en un mismo punto». Asimismo, aboga por simplificar el lenguaje administrativo: «El ciudadano no necesita empezar leyendo normativa; necesita respuestas claras : qué puedo hacer en mi vivienda, cuánto me puede costar y qué porcentaje me pueden subvenciónar». Mejorar la eficiencia en cascos históricos como los de Triana o el centro de Sevilla es otro de los grandes retos, ya que la estética no se puede romper . «La sostenibilidad y la eficiencia energética no pueden entenderse como una imposición estética. No se trata de convertir una fachada histórica en una fachada moderna, sino de mejorar sus prestaciones sin perder identidad», explica Baños. Actualmente existen carpinterías de PVC con acabados y colores perfectamente adaptables a edificios protegidos. Además, el experto advierte de que «si un edificio histórico no se adapta al confort actual, corre más riesgo de deteriorarse o vaciarse. Rehabilitar bien también es conservar ». Con la llegada del trabajo a distancia, la contaminación acústica del tráfico o las terrazas se ha convertido en un problema de salud laboral en el hogar. «Durante años hemos hablado mucho del confort térmico y relativamente poco del acústico. Diría que el aislamiento acústico es uno de los grandes olvidados de la salud laboral en casa», afirma Baños. Para lograr un buen aislamiento sonoro no basta solo con el cristal , sino que se necesita una ventana con buen marco, estanqueidad e instalación impecable. «Dormir mejor, trabajar con menos interrupciones y reducir la fatiga acústica también es eficiencia», añade. Cuando el termostato marca 22 grados pero sientes calor al acercarte a la ventana, estás ante un problema de conductividad . Mientras que el aluminio tradicional transmite con facilidad la temperatura exterior si no cuenta con una rotura de puente térmico muy compleja, el PVC es un aislante natural. «Una ventana de PVC eficiente actúa como una barrera térmica mucho más estable. Se evita que la ventana se comporte como un radiador en verano», aclara Baños. A la hora de elegir apertura, recomienda analizar cada habitación: «La ventana practicable u oscilobatiente ofrece la máxima hermeticidad, mientras que para espacios reducidos existen sistemas deslizantes de PVC de altas prestaciones que no restan metros útiles». Por último, el representante de VEKA advierte sobre la costumbre veraniega de abrir todas las ventanas por la noche. Si fuera hay 27 o 28 grados, abrir de par en par solo sirve para meter calor y polvo en casa. «La recomendación técnica es ventilar en las horas de menor temperatura real , normalmente de madrugada o primera hora de la mañana, de forma breve e intensa», aconseja. Durante las horas centrales del día, lo correcto es mantener las ventanas cerradas y las persianas bajadas en los lados donde pega el sol para conservar el ambiente fresco en el interior.