Como es tradición, la Familia Real belga acudió a la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula en Bruselas para dar inicio a las celebraciones del Te Deum, la fuesta nacional del país. El Príncipe Gabriel, hijo de Felipe y Matilde de Bélgica, causó sensación con su uniforme militar mientras que la Princesa Elisabeth deslumbró con su carisma y un comentado vestido blanco. La Familia Real belga se reunió al completo está de nuevo al completo tras finalizar un curso que ha tenido a los hijos de los monarcas por diferentes puntos del planeta. Felipe y Matilde de Bélgica estuvieron acompañados por sus cuatro hijos y todos ellos hicieron una clamorosa entrada a la catedral de San Miguel y Santa Gúdula, donde cada año se oficia el tradicional Te Deum. Poco más de treinta minutos después de su llegada, la Familia Real belga abandonaba el templo. En las escalinatas, los belgas gritaron: «¡Viva la futura reina!», cuando la Princesa Elisabeth salió a saludarlos. Se esperaba que Felipe y Matilde de Bélgica, junto con sus cuatro hijos, participaran en otro recorrido antes de asistir al tradicional desfile militar. Ha sido una ocasión histórica, pues por primera vez se ha podido ver al Príncipe Gabriel luciendo el uniforme militar tras graduarse en la Real Academia Militar. Pero ha habido más estrenos. Tanto sus hermanas como su madre también han decidido incorporar nuevos diseños a sus armarios que han sido muy comentados. Ninguna ha cautivado más que el de la Princesa Elisabeth, quien ha completado su formación con master en Harvard, en Boston, donde ha estado estudiando el último año. La carismática royal ha apostado por el blanco total para un estilismo elegantísimo. Era un diseño con silueta en 'A' y referencias retro con flores bordadas que ha combinado con una pamela a juego. Su hermana pequeña, la princesa Eléonore, también está en pleno proceso de formación y recientemente se estrenaba en un banquete de estado luciendo tiara. En esta ocasión ha elegido un diseño minimalista en azul claro, de manga corta y con un drapeado en la cintura. En lugar de tocado, Eléonore se ha decantado por una diadema de rafia con volumen a juego con su cartera de mano. Este año, la Reina Matilde ha optado por un diseño de Natan: un vestido midi de encaje guipur de rafia natural sobre tul color nude con forro vainilla, rematado con un gran sombrero. Con una mano sobre su sombrero de ala ancha, la esposa del monarca luchaba contra el viento mientras subía las escaleras. Como cada año, el clima ha vuelto a ser, junto a los estilismos, un tema principal de conversación. «¿Tendremos el tradicional aguacero nacional?», se preguntaba el medio 'Sudinfo', si bien no se esperaban las temidas lluvias durante el evento de este año. El sol lució durante todo el día en la capital, con temperaturas que alcanzaron los 25 grados en la jornada festiva. Un clima perfecto para disfrutar de todas las festividades en una celebrada reunión familiar.