Anthropic tendrá que pagar 1.500 millones de dólares para cerrar la demanda colectiva presentada por varios autores, que acusaban a la empresa de haber entrenado Claude con cerca de medio millón de libros descargados desde repositorios pirata. Un juez federal de San Francisco ha aprobado el acuerdo, el mayor conocido hasta ahora en un caso de derechos de autor en Estados Unidos.La decisión la ha firmado la jueza Araceli Martínez-Olguín, según ha recogido Reuters, y deja una compensación aproximada de 3.000 dólares por cada obra incluida. No es poco, desde luego, pero tampoco alcanza a cualquier libro que Anthropic haya podido utilizar: el acuerdo solo cubre los títulos identificados dentro de esta demanda.El problema no era solo entrenar a Claude Claude es el principal modelo de IA de AnthropicLa demanda sostenía que Anthropic había descargado cerca de medio millón de libros desde LibGen y Pirate Library Mirror, dos repositorios utilizados para distribuir obras sin permiso. Es decir, no hablamos de una biblioteca comprada por la empresa ni de acuerdos con editoriales o autores, sino de colecciones pirateadas utilizadas después para alimentar el entrenamiento de Claude.Aquí conviene separar dos cosas que durante meses se han mezclado bastante. El tribunal llegó a considerar que algunos usos de los libros podían encajar en el uso legítimo previsto por la legislación estadounidense. Otra cuestión distinta era de dónde habían salido las copias, porque analizar una obra no convierte en legal haberla descargado desde un repositorio pirata.El acuerdo obliga a Anthropic a destruir los conjuntos de datos creados a partir de esas bibliotecas, aunque solo los que estén relacionados con el material cubierto por la demanda. Los autores tampoco recibirán dinero por obras futuras ni por cualquier otro texto que Claude haya podido usar fuera del periodo y de los títulos incluidos en el procedimiento.Algunos afectados consideraban que los 1.500 millones de dólares eran insuficientes y presentaron objeciones ante el tribunal. Martínez-Olguín las rechazó porque, según escribió, no partían de una valoración realista del riesgo de ir a juicio. Podían conseguir más dinero, sí, pero también bastante menos o incluso nada después de varios años de litigio.Una cifra enorme que no sirve para todos los casos App de ClaudeJustin Nelson, abogado principal de los autores, aseguró que estaban “satisfechos con la decisión del tribunal” y definió el acuerdo como “la mayor recuperación conocida en la historia de los derechos de autor”. Para sus clientes, cobrar ahora evita un juicio largo y bastante incierto; para Anthropic, supone cerrar uno de los procesos más delicados abiertos contra Claude.La jueza también metió la tijera en los honorarios de los abogados. Habían pedido 187,5 millones de dólares, pero recibirán algo más de 101 millones después de que el tribunal redujera el multiplicador aplicado a sus horas de trabajo. En la práctica, los letrados cobrarán casi 86 millones menos de lo solicitado, aunque la cantidad sigue siendo considerable.El caso llega mientras otras empresas afrontan demandas similares por haber entrenado sus modelos con obras protegidas. Hasta ahora, buena parte de la discusión estaba en el uso legítimo, pero la procedencia de los archivos abre otro problema bastante más sencillo: una copia pirata sigue siendo una copia pirata, aunque termine dentro de una inteligencia artificial.Tampoco es el único tribunal que empieza a separar ambas cuestiones. Una sentencia dictada en Múnich obligó a OpenAI a modificar su entrenamiento después de utilizar música protegida sin licencia. Poco a poco, los jueces están distinguiendo entre aprender de una obra y conseguirla, que no es exactamente lo mismo.Ahora bien, este acuerdo no fija una tarifa universal para las empresas de inteligencia artificial ni decide qué ocurrirá con las demás demandas abiertas. Sí deja una referencia que hasta ahora no existía: cuando medio millón de libros pirateados terminan dentro del mismo procedimiento, la factura puede subir hasta los 1.500 millones de dólares.