Cierra el último local propio de El Papelón en Sevilla tras la quiebra de la empresa

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Las tabernas El Papelón se han declarado en quiebra en Sevilla tras acumular una deuda de 1,37 millones de euros. La sociedad, fundada por el empresario Rafael Ruiz, disponía de cuatro locales propios en la capital, tres de los cuales ya han cerrado al extinguirse sus contratos de alquiler.Solo queda abierto el establecimiento de la Avenida de la Constitución, el más conocido y el que más factura, aunque seguirá el mismo camino dada la insolvencia de la empresa. El Papelón ha solicitado voluntariamente el concurso de acreedores, cuya administración ha recaído sobre el despacho Maio Martínez Escribano, según el auto del 3 de julio del Tribunal de Instancia Mercantil de Sevilla al que ha tenido acceso ABC.Los otros locales cerrados se ubicaban en la calle Reyes Católicos y en la avenida Menéndez Pelayo, además de un negocio en una superficie comercial de Gines. Tras la reestructuración, la sociedad mantiene en nómina a 19 trabajadores, cuyos contratos se extinguirán tras la declaración del concurso.Contratos que se extinguiránLa solicitud del concurso argumenta que "mantener las relaciones laborales vigentes únicamente supondría retrasar una extinción que resulta inevitable, incrementando además los créditos laborales contra la masa sin que exista una expectativa razonable de atenderlos regularmente". Por ello, la empresa pide "la resolución de los contratos de trabajo a la mayor brevedad posible".Rafael Ruiz fundó El Papelón en 2012 tras el éxito de Café de Indias, cadena que superó los 50 establecimientos antes de venderla a Rodilla. Antes de la pandemia, la firma llegó a tener doce locales, ocho en Sevilla, tres en Madrid y uno en Alicante, con una facturación superior a los diez millones de euros.    Ver esta publicación en Instagram           Una publicación compartida por Taberna El Papelón (@elpapelon_)El golpe de la pandemiaLa crisis del covid impactó con fuerza por el prolongado cierre de los locales y las restricciones de aforo posteriores, lo que llevó a la empresa a recurrir a financiación externa y a acumular un elevado endeudamiento. La recuperación del consumo y el auge turístico aliviaron la situación, pero no bastaron ante el aumento de los costes de materias primas, energía y salarios.Entre los acreedores figuran la Seguridad Social, la Agencia Tributaria, varios proveedores y el Ayuntamiento de Sevilla, que reclama tasas de veladores. El concurso afecta solo a la sociedad que explotaba los negocios propios, por lo que los locales franquiciados en Torre Sevilla, San Jacinto o Gran Plaza seguirán con su actividad.