Nikola Tesla aseguraba haber creado un arma capaz de derribar aviones a 400 kilómetros y volver inútiles todos los ejércitos. Los documentos desclasificados revelan que intentó vendérsela al Reino Unido por 30 millones de dólares, pero había un problema:

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El llamado Teleforce existía, según Tesla, únicamente en su memoria y no dejó planos completos ni una demostración verificable. Aun así, su propuesta inquietó a gobiernos y agencias de inteligencia, alimentando un misterio que creció todavía más cuando el FBI confiscó sus papeles tras su muerte.