España ya tiene la medida tomada a SailGP

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El F50 de Diego Botín y Florian Trittel volvió a demostrar en Portsmouth que atraviesa el mejor momento de la temporada en el circuito Rolex SailGP. Después del triunfo hace un mes en Halifax (Canadá), España ganó el Gran Premio de Gran Bretaña lanzando un serio aviso a Australia: el líder del campeonato ya tiene un perseguidor dispuesto a discutirle el trono. La victoria no fue fruto de un golpe de fortuna ni de una salida perfecta. Todo lo contrario. España ganó desde la paciencia, una virtud poco habitual en una competición donde las diferencias se miden en décimas y cualquier error se paga muy caro. Botín, habitualmente agresivo en la línea de salida, sorprendió con una estrategia conservadora. Sabía que la regata era larga y que la velocidad del F50 español acabaría haciendo el resto. La final reunía a Suecia, Canadá, Suiza y España. Faltaba Australia, líder actual del circuito Rolex SailGP, que en esta ocasión no se clasificó para la final y obligada a contemplar la lucha por el triunfo desde tierra. Una oportunidad que los españoles no estaban dispuestos a desaprovechar. Los suecos de Artemis asumieron el mando desde el inicio y marcaron el ritmo durante los primeros compases. España navegaba cuarta, sin precipitarse, esperando el momento adecuado para atacar. Ese instante llegó en la segunda puerta del recorrido. Mientras Artemis optaba por mantener su trazada, el equipo español decidió separarse y buscar una ruta diferente. Fue la maniobra que decidió la regata. El F50 Victoria encontró más presión, aceleró con una facilidad pasmosa y, en apenas unos minutos, pasó de perseguidor a líder. Una vez delante, el barco español volvió a exhibir una de sus grandes virtudes: gestionar la ventaja sin conceder la más mínima oportunidad a sus rivales. Baliza tras baliza fue ampliando una renta cercana a los seis segundos, suficiente para navegar con margen y mantener siempre el control de la situación. Canadá y Suiza desaparecieron pronto de la pelea por el triunfo, reduciendo la final a un mano a mano entre España y Suecia. Pero Artemis ya no encontró ninguna grieta en el barco patroneado por Botín. La coordinación de la tripulación volvió a ser impecable y la victoria nunca llegó a peligrar. Más allá del triunfo, el resultado confirma momento en el que se encuentra el equipo español. Botín y Trittel transmiten confianza. Navegan rápidos, toman buenas decisiones y, sobre todo, saben gestionar la presión en los momentos decisivos. Hoy por hoy, con permiso de Australia, son el equipo más sólido del campeonato. Los puntos obtenidos en Portsmouth permiten a España ascender hasta la segunda posición de la clasificación general, situada ahora a doce puntos de Australia y con siete de ventaja sobre Suecia. El campeonato entra en su tramo decisivo y la pelea por las plazas que darán acceso a la gran final de Abu Dabi promete máxima emoción. El siguiente capítulo llegará los días 22 y 23 de agosto en el Gran Premio de Alemania. Si el F50 Victoria mantiene el nivel mostrado en Halifax y Portsmouth, ya será, simplemente, uno de los grandes favoritos al título.