"Soy una mujer de cincuenta y tantos años y algunas personas piensan que me he vuelto más irritable; en realidad, soy más feliz que nunca y ya no voy a cargar con lo que no me pertenece"
Lejos de considerar que se volvió más distante o difícil, la protagonista de esta historia asegura que aprendió a poner límites. También supo abandonar la culpa y dejar de asumir responsabilidades que nunca le correspondieron.