Compañeros y adversarios políticos recuerdan a Monteseirín: «Supo leer el momento histórico que le tocó vivir»

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Alfredo Sánchez Monteseirín ha muerto este lunes a los 69 años de edad. En su dilatada trayectoria profesional, de la que destaca sus doce años como primer edil sevillano, fueron muchos los compañeros y adversarios con los que se cruzó tanto personal como profesionalmente y que han compartido sus recuerdos y valoraciones del político con este periódico. El exalcalde socialista Juan Espadas ha manifestado por su parte que «cada momento histórico requiere de personas que tomen decisiones valientes, de alcaldes elegidos para la responsabilidad de gestionar la ciudad durante un tiempo y a Alfredo, médico de profesión y socialista de vocación, lo eligieron para esa función durante más tiempo que a nadie». «No escatimó en dedicación, sacrificando en lo personal y familiar todo el tiempo que necesitaba la ciudad para afrontar un proyecto de futuro como el que él concibió en 1999», considera, recordando que Sánchez Monteseirín impulsó «nuevas infraestructuras sociales, de movilidad, deportivas, zonas verdes o viviendas a precio asequible en todos los barrios». Ha añadido también que Monteseirín «tuvo una visión de futuro y modernidad para Sevilla que trascendió su propia época y que se refleja en la ciudad que hoy disfrutamos. Sus decisiones no siempre fueron respaldadas mayoritariamente, pero se han demostrado con el tiempo acertadas y estratégicas para transformar la realidad». «Sin duda, ha sido un alcalde que ha hecho bueno aquello de que 'la historia pone a cada uno en su sitio'. A él hoy lo reconocen incluso aquellos que injustamente lo denostaron», enfatiza Juan Espadas. Antonio Rodrigo Torrijos , quien fuese portavoz municipal de IU y primer teniente de alcalde entre 2003 y 2011, durante los gobiernos de coalición de Alfredo Sánchez Monteseirín con la coalición de izquierdas, le ha definido como un dirigente que «supo leer el momento histórico que le tocó vivir y las demandas de la mayoría social, con inversiones en los barrios o el carril bici», entre otros proyectos. Ha destacado que fue un alcalde «pionero» al modificar en 2003 «las alianzas clásicas» y apostar por un acuerdo de gobierno con IU en pro de una «voluntad transformadora» de la ciudad. Le recuerda además como un alcalde «arriesgado, firme» y, especialmente, «leal» en su relación con IU, porque supo «ver la diferencia como una oportunidad y no como un problema». Torrijos se ha mostrado así «honrado de haber acompañado en esa etapa» a Sánchez Monteseirín. Alfonso Rodríguez Gómez de Celis , quien fuera vicealcalde de Monteseirín, ha destacado que mientras Sevilla «pierde un alcalde que transformó su fisonomía y manera de vivir», él pierde a «un amigo al que admiraba y quería» y con el que pasó «una parte fundamental de mi vida». Destaca que durante su periodo juntos compartieron decisiones, dificultades y «el sueño de construir una Sevilla más humana, abierta y pensada para las personas». En ese sentido, añade que su memoria seguirá viva al pasear por las Setas, por la peatonal avenida de la Constitución, al viajar en el tranvía o por el carril bici o al visitar los barrios de la capital hispalense «que tanto dignificó».«Alfredo creía que la política solo tenía sentido si servía para mejorar la vida de los demás, y dedicó su vida a hacerlo realidad», ha continuado el actual vicepresidente del Congreso de los Diputados. Más allá de su valoración como político, Gómez de Celis reconoce que «por encima de todo tuve la suerte de contar con su amistad» y señala que siempre recordará «su bondad, su cercanía y esa manera de escuchar que hacía que cada persona se sintiera importante». «Alfredo seguirá presente en la Sevilla que ayudó a transformar y en tantas personas a las que dejó su huella», ha concluido. Susana Díaz , expresidenta de la Junta de Andalucía, tuvo sus primeras andaduras en política de la mano de Alfredo Sánchez Monteseirín. «Fue la primera persona que confió en mí haciéndome concejala con solo 24 años en el Ayuntamiento de Sevilla», ha apuntado Díaz, quien primero estuve al frente del Área de Juventud y después de Empleo y Personal. Lo define como «un maestro en la política municipal de servicio público», a quien, reconoce, tiene «un enorme cariño». En la segunda legislatura, le hizo teniente alcalde de Triana, en sus palabras, «lo más grande que se le puede dar a una trianera como yo». De esa etapa recuerda con simpatía la organización de la primera Cabalgata de Reyes Magos de Triana, cuando con la ayuda de Carmen Tello y de Cayetana de Alba convenció al torero Curro Romero para salir en la cabalgata junto a Antonio Canales y Cristina Hoyos. «Alfredo me dijo: «párate, que vamos a enfadar al Ateneo (organizador de la cabalgata que recorre las principales calles de ciudad)», apunta. También destaca cuando en el día de San Fernando, como encargada de portar el pendón municipal al ser la más joven de la corporación, el alcalde Monteseirín le recomendó que se pusiera »dos hombreras» para cargar con el estandarte. Paola Vivancos , la dirigente andalucista que fue primera teniente de alcalde con Alfredo Sánchez Monteseirín entre 1999 y 2003, durante el gobierno de coalición entre el PSOE y el ya extinto PA, le ha recordado por su parte como una persona «muy afable al trato». Paola Vivancos ha rememorado que aquel gobierno municipal de coalición entre el PSOE y el PA fue «muy complicado» por las relaciones entre ambas fuerzas políticas y las «muchas aristas» surgidas. Pero más allá de esas «complicaciones en lo político», ha querido remarcar cómo Sánchez Monteseirín era «muy afable en lo personal». De este modo, ha expresado sus condolencias y su pesar por la muerte del exalcalde. El histórico líder del PP en Sevilla, Jaime Raynaud , compartió ocho años junto a Alfredo Sánchez Monteseirín en el Ayuntamiento. Una etapa en la que, asegura, «aprendimos que ser adversario político no puede suponer ser enemigos». De hecho, ambos cultivaron su buena relación, «desde el respeto máximo a las ideologías», incluso más allá de sus años en la Plaza Nueva. «A los dos lo que nos interesaba era el interés general de Sevilla, aunque con visiones y soluciones distintas a los problemas de la ciudad». Con todo, advierte de que tuvieron «una relación de extraordinario respeto, de trato cordial y afectivo». Y eso a pesar de que «fue una época muy importante para el desarrollo de la ciudad, en la que se tramitaba el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, y después de asumir su primer mandato en 1999 sin ganar las elecciones a través de un pacto con el Partido Andalucista que le facilitó su acceso a la Alcaldía». En cuanto al legado que deja Monteseirín en la capital hispalense, Raynaud recuerda obras como la de la Torre Sevilla, las Setas de la Encarnación o las peatonalizaciones, «que dieron muchísimo juego». Aun así, aporta una reflexión final en la que señala que «la labor de un alcalde no se puede medir a corto plazo y que son los años los que terminan juzgando y catalogando su trabajo», como ha ocurrido en el caso del socialista. La que fuera secretaria general del Partido Andalucista, Pilar González , también ha tenido palabras de recuerdo para Sánchez Monteseirín en el día de su fallecimiento. Asegura que lo recuerda «con afecto» porque «era una buena persona». Y eso que la relación con el PA era «tensa» en aquellos años, ya que «habíamos sido socios de gobierno y nos cambió por Izquierda Unida». Sin embargo, «mi recuerdo es que siempre fue amable y cordial conmigo» e incluso «yo le decía en broma que no me tratara tan bien, que me iba a hundir». Más allá de su recuerdo personal, González afirma que «su legado político fue muy importante», porque «estuvo doce años como Alcalde en los que transformó el Centro de Sevilla». De aquella etapa recuerda «la polémica» de las Setas de la Encarnación, pero insiste en que «el tiempo es el que juzga a un alcalde» y «en estos momentos a cualquier sevillano que se le pregunta reconocerá que la ciudad ganó mucho». Rosamar Prieto compartió dos mandatos con Sánchez Monteseirín y se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de delegada de Fiestas Mayores en Sevilla. «Siempre le decía que me asombraba que tuviera a Sevilla entera en la cabeza y, como era una persona muy humana, tenía también a los sevillanos en el corazón», asegura. Eso hizo posible que creara «la Sevilla de las personas, una ciudad habitable, que tenía un modelo y que tuvo mucho que ver con su valentía». Desde el dolor por su pérdida, el pésame a su familia y también a la de los socialistas, pues «su enfermedad le llegó en un momento en el que tenía mucho que aportar todavía», quiere poner en valor que «tuvo la oportunidad de hacer las cosas y de ser valiente», porque «era un verdadero amante de la ciudad de Sevilla»