La historia nunca se repite y no parece que Brasil se predisponga a tropezar con la misma piedra de 2022. Jair Bolsonaro nunca reconoció su derrota ante Luiz Inácio Lula da Silva por 1,8 puntos de diferencia. Y nunca lo habría hecho porque su hipótesis golpista ya era conocida antes de aquellas elecciones. Cuando se intentó llevar a cabo, el 8 de enero de 2023, con Bolsonaro en EEUU, la sorpresa fue a medias. Flávio Bolsonaro intenta emular al padre en lo que respecta a no aceptar la victoria de Lula, el reciente domingo. Pero las condiciones de poner otra vez en peligro a las instituciones de ese país no son altas por una combinación de factores. De acuerdo con el diario carioca O Globo, los integrantes del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Tribunal Supremo Federal (STF) descartan la posibilidad de anular la segunda vuelta y se preparan para reconocer formalmente los resultados. La ventaja de aproximadamente 4,4 millones de votos obtenida por Lula es un dato incontrastable. La extensión del horario de votación no podría haber incidido en el veredicto de las urnas. Vinícius Valfré, columnista de Estado, reveló que partidarios del senador intentaban no obstante "establecer un paralelismo con las elecciones legislativas de 2015 en Venezuela para criticar la prórroga del horario de votación de este domingo 25 y sugerir una interferencia decisiva en contra del candidato del Partido Liberal (PL)". Sin embargo, "esta versión ignora dos solicitudes de aplazamiento del plazo presentadas por la propia campaña de Flávio y el contexto distinto de las elecciones venezolanas", que en ese momento fueron altamente favorables para la oposición. "No es casualidad que Lula sea amigo de Maduro", se empecinó igualmente en vociferar en las redes el diputado Marcel van Hattem. Lo mismo hizo el diputado e influencer Nikolas Ferreira.Seguir leyendo....