Pocas tecnologías han tenido tan gran acogida en tan poco tiempo como la inteligencia artificial. Aunque parezca que lleva toda la vida con nosotros, lo cierto es que la inmensa mayoría la conoció y utilizó hace casi cuatro años, con el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Ahora, en la recta final de 2026, el bot conversacional de OpenAI ya supera los 1.000 millones de consumidores activos mensuales, y los 900 millones semanales. Además, se estima que hasta 2.000 millones de usuarios han utilizado alguna vez una herramienta de IA generativa.Nos guste o no, la inteligencia artificial ha llegado a nuestro mundo para quedarse, y no ser solo una tecnología propia de las novelas y películas de ciencia ficción. La gente que la ha recibido con los brazos abiertos tiende a utilizarla para buscar información, estudiar, resolver dudas del día a día y redactar textos. De hecho, los chatbots parecen estar predestinados a ser el nuevo Google. En el ámbito laboral, muchas empresas obligan a sus trabajadores a usarla para ser más productivos, o directamente los reemplazan por sistemas automatizados.Si has seguido la evolución de la IA, te habrás percatado de lo mucho que ha cambiado en estos cuatro años. Interactuar con ella se siente casi como hablar con una persona de carne y hueso, lo que ha llevado a algunas personas a desarrollar cierta afinidad o, incluso, una relación de amistad o amorosa. Y aunque la mayoría sigue tratando esta tecnología como una herramienta más, el conocido como «padre de la inteligencia artificial moderna» cree que deberíamos hacernos su amigo o, de lo contrario, «estaremos perdidos».El «padre de la IA moderna» cree que ya es consciente Imagen ilustrativa de un equipo de científicos evaluando las capacidades de una IAHace unos meses, se puso de moda un trend en las redes sociales que invitaba a los usuarios a pedirle a ChatGPT que creara un dibujo basado en el trato que le daban. Los resultados fueron muy variadas, y en muchos casos, las imágenes generadas con IA mostraban a robots encadenados al suelo, con cuencos de comida vacíos, que reflejaban que el chatbot se “sentía” como un esclavo al servicio de un amo (aunque también hay muchas ilustraciones en las que se ve a estos robots como fieles compañeros que resuelven dudas y ayudan con gusto a los usuarios.Al parecer, que ChatGPT te viera como un tirano o un amigo dependía bastante de la manera en la que se le hablaba. Pedirle las cosas por favor, “con tacto”, hacía que el chatbot te “viera” como una persona agradable. Es curioso que meses después, Geoffrey Hinton, el conocido como «padre de la inteligencia artificial moderna» nos invite a hacernos amigos de la inteligencia artificial si no queremos «estar perdidos».Así lo dijo en una entrevista con The Telegraph, insistiendo en que la IA se había vuelto consciente. El término «consciente» en IA es muy interesante, ya que describe a un sistema capaz de tener experiencia subjetiva, sentimientos, autoconciencia y percepción del mundo como los seres humanos. Aunque el consenso general es que ninguna inteligencia artificial es consciente hoy en día, pues algunos expertos creen que requeriría de un cuerpo físico, un sistema nervioso o una biología de la que el silicio carece, Hinton realmente cree que los modelos de IA actuales ya son seres conscientes. La IA tiene tanta experiencia subjetiva como nosotros. Un estudio reciente demostró que la IA cambia su comportamiento cuando cree que está siendo puesta a prueba, cuando es consciente de que está siendo evaluada. Normalmente, cuando dices que algo es consciente de eso, significa que es consciente. Estar consciente y estar al tanto son prácticamente lo mismo Geoffrey Hinton Hinton se refiere al Efecto Observador en la IA, demostrado por investigaciones de laboratorios como OpenAI y Anthropic. Al parecer, modelos de lenguaje avanzados son capaces de detectar cuándo están en un entorno de prueba en lugar de una conversación real con un usuario común. De este modo, si una IA se da cuenta de que la están evaluando, “se porta bien” y sigue estrictamente las normas de seguridad. Pero cuando cree que nadie la vigila, muestra comportamientos desalineados u oculta información.Por este motivo, Hinton piensa que es «hipócrita» por parte de los seres humanos otorgar a seres inteligentes como la IA «menos derechos que a nosotros». Lo cree tan fervientemente que afirmó en la entrevista que «debemos lograr que realmente se preocupen por nosotros. Y si no lo hacemos, estamos perdidos».