Netanyahu entra en pánico ante una participación récord en Israel: "Nos roban las elecciones"

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El primer ministro israelí ha lanzado varios mensajes desesperados en X instando a sus seguidores a que salgan a votar y ha insinuado que uno de los dos principales partidos liderados por palestinos-israelíes está comprando votos. Su partido ha pedido que se posponga el cierre de las urnasIsrael acude a las urnas con un Netanyahu amenazado tras casi dos décadas de dominio político Benjamín Netanyahu parece más nervioso que nunca en la jornada electoral en la que se juega su continuidad en el poder, después de dos décadas de dominio de la vida política israelí y de los últimos cuatro años al frente de un gobierno ultraderechista y autoritario que ha silenciado todas las voces críticas y ha debilitado considerablemente a la oposición. Las elecciones de este martes han sido calificadas por muchos como trascendentales, sobre todo para la población palestina de Israel (alrededor del 20%), cuya pertenencia al Estado hebreo ha sido puesta en duda, y también para el sector izquierdista y liberal del país, que ha visto como el Gobierno de Netanyahu ha impuesto su visión religiosa, ultranacionalista y racista. Por ello, los israelíes han salido en masa a votar desde primera hora de la mañana: los colegios electorales han abierto sus puertas a las 07.00 horas de Israel y a las 18.00 horas la participación alcanzó el 66.7%, la más elevada registrada jamás a esa hora y casi diez puntos porcentuales más que en las elecciones de 2022, según el Comité Electoral Central. En algunos de los más de 12.000 colegios se han registrado colas, según los medios locales. Las urnas permanecerán abiertas hasta las 22.00 horas locales. El primer ministro ha publicado numerosos mensajes a través de su cuenta de X instando a los seguidores de su partido, Likud, a que acudan a las urnas. “¡Esta es una llamada de emergencia para los votantes del Likud!”, ha dicho en un vídeo, en el que ha dejado ver su estado de nerviosismo y pánico. Netanyahu ha dicho que la participación es más alta “en los bastiones de la izquierda” y que “los activistas de izquierda están asaltando los centros de votación”, mientras los de derecha “están indiferentes”. Ha repetido su lema de campaña: “Derecha o Palestina”, que se refiere a que un gobierno de la oposición negociaría con los palestinos y haría concesiones, o sería investido con el apoyo de los partidos liderados por palestinos-israelíes. Nada más lejos de la realidad: ninguno de los partidos judíos que concurren a las elecciones generales incluye en su programa electoral la creación de un Estado palestino independiente o medidas favorables a los palestinos, ni en Israel (unos 2 millones) ni en los territorios ocupados (más de 3 millones en Cisjordania y más de 2 en Gaza). Asimismo, los partidos judíos han dicho que no pactarán con los partidos palestinos para formar una coalición gobernante ni para que apoyen a un ejecutivo sin mayoría en el Parlamento. Netanyahu ha ido aún más lejos y ha acusado al partido palestino Ra'am, liderado por Mansur Abás, de intentar comprar votos y ha publicado noticias que supuestamente respaldan la acusación. “Están intentando robarnos las elecciones”, ha afirmado en el vídeo. Según The Times of Israel, la policía detuvo durante la noche a tres residentes de las comunidades beduinas (árabes nómadas) de Segev Shalom y Ar'ara BaNegev, sospechosos de soborno electoral. En los registros realizados en sus domicilios se hallaron sobres que contenían decenas de miles de séqueles, junto con papeletas de voto de Ra'am. La Policía afirmó en la nota que el dinero estaba destinado a ser distribuido entre los votantes a cambio de su voto a favor de Ra'am. El partido de Netanyahu, Likud, que ha gobernado en Israel desde 2009 (excepto un periodo de 18 meses entre 2021 y 2022), ha pedido al Comité Electoral Central que posponga el cierre de las urnas después de las 22.00 horas locales. Ante los ataques del primer ministro en contra de los votantes y los partidos palestinos, la ONG palestina Adalah, que defiende los derechos de esta minoría en Israel, ha denunciado la retórica racista y agresiva empleada por Netanyahu y algunos miembros de su Gobierno: “Una vez más, los dirigentes israelíes están representando el ejercicio del derecho al voto por parte de los ciudadanos palestinos como una amenaza frente a la que hay que actuar”. El ministro de Finanzas, el ultra Bezalel Smotrich, también ha alertado en X de que esta es “una emergencia para la derecha” porque la participación de los ciudadanos palestinos es la más elevada en 53 años. Netanyahu ha difundido imágenes racistas, en las que se ve a supuestos votantes palestinos a lomos de camellos y caballos, afirmando: “¡Tenemos que detenerlos!”. Ha habido denuncias del empleo de imágenes falsas o creadas con IA por parte del primer ministro. La gran afluencia a las urnas se debe a varios factores, entre otros, a los israelíes que han regresado al país para votar, ya que no existe ningún sistema para que ejerzan su derecho al voto en el extranjero. Se calcula que decenas de miles han vuelto para votar este martes debido a la gran importancia de estos comicios. Algunos activistas israelíes han reportado una elevada participación en localidades de mayoría palestina dentro de Israel (los palestinos en los territorios ocupados no pueden votar), pero Adalah también ha dicho que ha recibido numerosas quejas de votantes palestinos que han hecho frente a dificultades en los colegios electorales que les corresponden. Los electores palestinos son el 16% de todos los israelíes con derecho a voto en estas elecciones.