La política exterior raramente es decisiva en las elecciones de Estados Unidos. La matriarca demócrata Nancy Pelosi solía decir que son "los problemas del día a día" los que inclinan la balanza, la misma lectura que popularizó uno de los asesores de Bill Clinton en los años 90: "Es la economía, estúpido!". Pero en estas elecciones legislativas, ambos asuntos están íntimamente ligados. La guerra contra Irán lanzada por Donald Trump a finales de febrero ha disparado los precios de la energía, lo que ha su vez ha encarecido la cesta de la compra y, con ello, el coste de la vida, el asunto central de esta campaña. Y los estadounidenses lo ven. Así lo reflejan las encuestas y el coro cada vez más nutrido de candidatos republicanos que le piden al presidente que acabe con la contienda. La venganza de los ayatolás podría estar a la vuelta de la esquina. Seguir leyendo....