Barcelona debe afrontar un reto que condicionará la calidad de su parque residencial durante las próximas décadas: adaptar los edificios existentes a las necesidades actuales sin descuidar su conservación ni su viabilidad económica. En una ciudad con un tejido urbano consolidado y numerosos inmuebles construidos hace décadas, la rehabilitación ya no puede entenderse únicamente como una respuesta al deterioro, sino como una herramienta para mejorar la habitabilidad y preparar las viviendas para los desafíos ambientales y sociales del futuro. La magnitud del problema también se refleja en las necesidades expresadas por los hogares. Según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 34,4% de los hogares considera necesarias reformas para mejorar la eficiencia... Ver Más