Cuando decidieron atacar a Irán en febrero de 2026, poco podían imaginar Trump y Netanyahu que, ocho meses después, la victoria se les iba a estar negando. En su lugar, la guerra, necesaria en el fondo pero cuestionable en la forma, se ha convertido en un asunto central en los procesos electorales que ambos líderes deben encarar antes de final de año. A estas alturas, Irán no aparece como una potencia derrotada sino, más bien, como una que resiste y ha sido capaz de sacudir la economía global con el control que ejerce sobre el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz. Políticamente, la guerra expone de forma descarnada el estado en que se encuentra la legalidad internacional. La... Ver Más