El patrimonio inmobiliario de Gabriel Rufián: una casa en propiedad, un sueldo de casi 100.000 euros como diputado y una deuda de 242.000€

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Es habitual que en tiempos de campaña, o de precampaña, electoral como los que corren hoy en día se ponga la lupa especialmente sobre todos y cada uno de los rostros de la política nacional. Pero especialmente sobre aquellos que más ruido hacen o que son el rostro visible de un proyecto. Y pocas figuras ejercen de mayor estandarte del proyecto de su partido que Gabriel Rufián de los intereses de ERC. El diputado catalán siempre ha acostumbrado a ser uno de los más elocuentes sobre la tribuna, siempre con lengua afilada y actitud convincente a pesar de lo disparatado que pueda ser su mensaje. En los últimos años, donde su imagen ha sido más familiar en Madrid que en cualquier municipio de Cataluña, ha dejado en cierto modo la política territorial para convertirse en uno de los azotes habituales de la derecha y en una de las figuras más aclamadas por la izquierda. Desde su bancada defienden que uno de sus grandes méritos es vivir acorde a sus proclamas. No obstante, hay una frase que al de Santa Coloma de Gramanet le perseguirá por siempre: «En 18 meses dejaré mi escaño para regresar a la República Catalana». Aquella frase fue pronunciada a finales del año 2015 y debería haberse consumado ya en 2017. Sin embargo, casi una década después, Rufián se prepara para perpetuarse en su escaño, al menos, otros cuatro años más. A pesar de que con estas palabras perdió buena parte de su credibilidad, algo que debería ser fundamental para un político, es cierto que con otros pilares de su vida Rufián ha sido más consecuente y palabras y actos han ido más de la mano. Uno de los casos más evidentes es el de la vivienda. En una entrevista en el programa 'Salvados' aseguró que «a partir de la tercera vivienda ya se puede hablar de una especulación». Su caso, al menos, no es como el de Montse Mínguez, Óscar López o Reyes Maroto, políticos de izquierdas que pretendían hacer suya la defensa de la vivienda y el fin de la multipropiedad especulativa mientras por detrás disfrutaban de un cuantioso patrimonio inmobiliario. Los 350 diputados que forman el Congreso en cada legislatura han de presentar, por obligación legal, una declaración para informar de sus bienes y rentas al tomar posesión de su escaño. Y en el caso de Gabriel Rufián evidencia que su patrimonio inmobiliario es de lo más simple, tal y como siempre aprovecha para promulgar. Concretamente, en dicha declaración de bienes figura una vivienda familiar que posee al 50% en pleno dominio por compraventa y cuya fecha de adquisición fue en 2018. Una vivienda en la que, tal y como él mismo ha confesado, ya no vive. Por ello, no tiene «miedo a sus propuestas» como sí les ha sucedido a otros compañeros de Sala. Unas propuestas que, en su caso, consistirían en «topar precios y limitar» la multipropiedad como medidas para favorecer el acceso a este mal llamado 'derecho fundamental', ya que realmente la Constitución Española lo recoge como un principio rector de la política social y económica (artículos 39 a 52). La declaración de bienes y rentas de Gabriel Rufián muestra otros detalles interesantes. Por ejemplo, que dicha vivienda fue adquirida mediante un préstamo hipotecario con la cooperativa de crédito Caixa d'Enginyers de 200.000 euros a fecha del 7 de septiembre del año 2018. Y en 2023, a fecha de su última declaración oficial aportada, se debían 171.000 euros de dicho préstamo. Además, figura un segundo préstamo con la misma entidad de 80.000 euros concedido el 2 de enero de 2019 y del que en el momento de aportar la citada declaración debía 71.000 euros. Es decir, que entre ambos montantes se contabilizaría una deuda de 242.000 euros. Sin embargo, no todo son pérdidas para este diputado que se encuentra casado en separación de bienes, ya que en su declaración también se registran unas retribuciones de 99.148 euros en concepto de su percepción salarial como miembro activo del Congreso. Por último, los detalles que cierran su ejercicio son una cuenta corriente en Caixa d'Enginyers con 22.000 euros y una declaración de IRPF de 29.450 euros. Además, también se le atribuye la compra en octubre de 2025 de un Nissan Juke cuyo coste podría estar entre los 25.000 y los 30.000 euros.