A Harry Kane le han bastado tres años en Múnich para cambiar el relato de su carrera. El delantero que abandonó el Tottenham sin haber levantado un solo título, que acumulaba goles y récords mientras los trofeos pasaban de largo, ha encontrado en Alemania el escenario que necesitaba para llegar a la cima del fútbol. Ya no es solamente uno de los mejores delanteros del mundo, es el mejor futbolista de la temporada. Y su proclamación este lunes en el London Palladium Theatre como Balón de Oro del curso 25-26 así lo confirmó. «Tener un hermano mayor y unos padres que te apoyen tanto no tiene precio. Nunca me habéis presionado para ser futbolista. Solo hablábamos de mejorar y eso me ha ayudado en mi carrera. Y qué decir de mi mujer, mi mejor amiga. Eres la persona que más me apoya, has sacrificado tanto por mí... Es un trofeo para nosotros. Para los dos. Hay que creer en un mismo. Mi viaje no fue una línea recta. Tuve muchos altibajos y espero que pueda servir de inspiración», dijo el inglés tras recibir el trofeo de manos de Ronaldo Nazario. Kane se llevó el premio por delante de Mbappé y Lamine en una gala que comenzó con 45 minutos de retraso por los problemas de tráfico de la capital inglesa. El London Palladium Theatre, en pleno Soho, mezclaba desde primera hora de la mañana miles de turistas con miles de curiosos que se agolpaban en zonas estratégicas para intentar lograr una foto o un saludo de algunos de sus ídolos. Pocos lograron su objetivo en una gala donde las medidas de seguridad nada tenían que envidiar a las de un gran torneo. El Balón de Oro de Kane acabó con tres largas sequías. Hacía 25 años que un inglés no ganaba el galardón, cuando Michael Owen lo conquistó en 2001 como jugador del Liverpool. Cinco años más, treinta en total, habían transcurrido desde que un futbolista de la Bundesliga presumiera de Balón de Oro. El último había sido Matthias Sammer, del Borussia Dortmund, en 1996. Y 45 años han tenido que pasar para que un jugador del Bayern haya vuelto a ser el número uno del planeta, como lo fue Rummenigge en 1981, reeditando el galardón que ya había ganado un año antes. Kane se llevó su primer Balón de Oro después de firmar un curso en el que llevó su capacidad goleadora a otra dimensión. Sus 73 tantos entre el Bayern y la selección inglesa resumen una temporada extraordinaria, pero no explican por sí solos su victoria. El inglés consiguió reunir lo que tantas veces separa a los grandes candidatos al galardón. Unos números individuales descomunales, títulos colectivos y una influencia decisiva en los momentos decisivos de la temporada: «Es especial ganar este trofeo en Londres. Esto es lo que se puede conseguir con trabajo y cuando compites contra los mejores y juegas con los mejores, como ahora en el Bayern. Es un honor jugar en mi equipo. Como lo es hacerlo en mi selección, que capitaneo». El Bayern ganó todos los títulos en Alemania. Bundesliga, Copa y Supercopa, y también alcanzó las semifinales de la Champions, una ronda más que los cuartos del Madrid de Mbappé y el Barça de Lamine. Y, cuando la temporada de clubes dio paso al Mundial, Kane mantuvo su capacidad para marcar diferencias con Inglaterra, con seis goles en el torneo y un tercer puesto que suponía el mejor resultado de la historia de la selección británica desde el título de 1966. Bien es cierto que Lamine también ganó. Y mucho. Liga y Copa del Rey con el Barcelona, y sobre todo el Mundial con España, pero en lo individual su temporada no estuvo por encima de la de Kane. Como tampoco en el caso de Mbappé, que no ganó nada con el Madrid a pesar de sus buenos números personales. El francés se presentó a la gala con un elegante esmoquin con pajarita negra, poniendo en alza el triunfo del domingo en el clásico y sin un discurso preparado. No le hizo falta ni tampoco tuvo que improvisar. El francés, que felicitó elegantemente a Kane, escuchó el discurso de Harry con gesto serio. Tendrá que esperar un año más para ganar su primer Balón de Oro. Como Lamine. El atuendo de Yamal fue bastante más atrevido que el del resto de finalistas. La estrella del Barcelona vistió un traje de color negro, con camisa y pajarita del mismo color, con una americana y pantalón de estructura holgada y solapas anchas. En el centro de la americana, un botón dorado de grandes dimensiones, y en la parte izquierda de la americana, una flor rosa XXL que rompía la sobriedad del negro: «Es un honor recibir este premio, pero creo que el que de verdad se lo merecía era Cubarsí», comentó Yamal al recibir su tercer Kopa consecutivo. Pedrea como consuelo tras no llevarse el 'gordo'. El segundo escalón del Balón de Oro dejó a Rodri y Messi como cuarto y quinto clasificado, respectivamente. Fabián cerró el 'top 10' y Jude Bellingham acabó en la undécima posición, con Cubarsí en el duodécimo puesto como cuarto español mejor clasificado. Vinicius, decimoséptimo, fue el otro representante destacado de la Liga, mientras que Ferran Torres terminó decimosexto y Cucurella, decimoctavo.