A Elisabeth (43) no solo le ha ido fatal en pareja; en dos años de soltería tampoco ha ligado nada. Cree que le da miedo a los hombres y a ella no le gusta tomar la iniciativa. Ante este panorama, tomó la decisión de recurrir a 'First Dates'. La comercial madrileña afincada en Illescas (Toledo) se encuentra ahora en el mejor momento de su vida. «La Eli de ahora es cañera, simpática, atrevida, valiente…», presumió en su presentación en el programa de citas. Y como mujer con las ideas claras, llegó al restaurante con los deberes hechos. Pretendía que el equipo capitaneado por Carlos Sobera la emparejara con un hombre alto, moreno y cariñoso. Ese hombre ideal que describió la soltera no se asemejaba en nada a Ismael (41), un encargado de restaurante de Arroyomolinos (Madrid) que confía en que el destino le tiene todavía reservada a la mujer de su vida en algún lado. Pero esa media naranja no era Eli ni por asomo. Aunque a él le encantó su cita nada más verla, la reacción de ella dejó cristalino, tanto palabras como con gestos, que su pretendiente no le había atraído nada. «¡Tierra, trágame!», manifestó en privado, donde también le pidió a Matías Roure que la escondiera detrás de la barra. Ismael se centró en conectar con Eli, sin captar las señales que ella le mandaba sobre su total falta de interés. Como ella misma reconoció ante las cámaras, desconectó de la cita desde el principio. Su cuerpo estaba cenando con el soltero; su mente, en cambio, estaba más pendiente de los otros comensales que de su propio acompañante. «¿Qué me habéis buscado, tío? ¿Puedo venir otra vez? «Ay, Dios mío», le llegó a reprochar al programa. Intentó tomárselo a cachondeo, pero lo cierto es que la velada se le hizo más cuesta arriba de lo que hubiera deseado. Sin embargo en la decisión final optara por suavizar las calabazas para no herir los sentimientos de Ismael, que sí expresó su deseo de una segunda cita con ella.