El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó sus dos decretos de vivienda horas después de que Pedro Sánchez anunciara el adelanto electoral al 29 de noviembre y cuatro días después de que fuesen rechazadas por el Congrseo. Tras la disolución de las Cortes, Moncloa introdujo cambios puntuales para trasladar su convalidación a la Diputación Permanente, donde cuenta con mayoría. Este fue uno de los temas tratados hace unos días en 'El Hormiguero'. Pablo Motos sacó a relucir los decretos de vivienda a raíz de una experiencia personal y contó el caso de una conocida cuya situación en casa es «insostenible» y quiere separarse, pero no encuentra a nadie que le alquile una vivienda por tener tres hijas y estar en situación de vulnerabilidad. «Esos decretos, si benefician a alguien, benefician a las personas que ya están alquiladas. El problema se produce cuando alguien quiere alquilar», señaló Del Val en su intervención. Dabán agregó que en 10 días han bajado los inmuebles en alquiler en 4235, y que por cada piso pujan 133 personas. Amón comparó la situación con la pandemia, «cuando la gente estaba constreñida a convivir por el problema que había habitacional». A lo que Del Val recordó, además, la otra gran dificultad del problema de la vivienda: los salarios. «En muchas separaciones es inviable poderse separar, porque en España son bajísimos», apuntó, señalando directamente a los sindicatos, porque «se han dado cuenta los sindicatos ocho años después». «Y ahora van a la huelga porque los salarios son muy bajos en España. Que el año pasado no lo tenían tan claro. Y hace dos tampoco. Ahora, después de ocho años, ya sí son un problema los salarios. La gente no puede alquilar porque no se cobra lo suficiente. Y la gente no puede alquilar a partir de estos decretos, porque la oferta va a rebajar», vaticinó. Motos planteó entonces si la medida no se puede revocar, al haber salido mal. El colaborador lo describió como una «paradoja». «El PSOE en estas medidas no ha creído nunca. Es una farsa. No ha hecho nada porque no creía en estas medidas que son absolutamente populistas. Y como no cree en eso, ahora se sube a un carro para tener el voto de la extrema izquierda. Pero buena parte de sus votantes y de sus dirigentes tienen un montón de viviendas», afirmó. «Está bien que el amor sea ciego, pero la ideología no puede ser ciega», agregó el presentador de 'El Hormiguero'.