Cada vez más trabajadores tienen que compatibilizar sus trabajos con el cuidado de sus padres y, a veces de forma simultánea, de sus hijos, debido a la mayor esperanza de vida. Por ello, la ley reconoce permisos y la posibilidad de reducir y adaptar la jornada, a lo que se añaden las prestaciones de la ley de dependencia. Pero son medidas a todas luces insuficientes, por lo que muchas cuidadoras, dado que en su mayoría son mujeres, ven penalizada su trayectoria laboral por llevar a cabo un trabajo invisibilizado y no remunerado. Seguir leyendo....