'La profanación de Don Juan', cuando Lorca, Dalí y Buñuel jugaron al teatro con el mito

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En 1924, tres jóvenes creadores que vivían en la entonces efervescente Residencia de Estudiantes decidieron poner en pie allí una iconoclasta y surrealista versión de ' Don Juan Tenorio ', de Zorrilla. Respondían a los nombres de Federico García Lorca, Luis Buñuel y Salvador Dalí , que participaron también como actores junto a figuras como Maruja Mallo, Pepín Bello, Margarita Manso o José Moreno Villa. Poeta y cineasta habían ya participado cuatro años antes en una función del 'Tenorio', de la que dio cuenta Lorca en una carta a su familia del 28 de octubre de 1920: «Yo represento dos papeles y hago un monólogo graciosísimo. Va a ser una cosa muy fina», escribía. Pero la presencia desde 1922 del pintor ampurdanés en la Residencia dio una nueva dimensión a la idea, y de ahí nació ' La profanación de Don Juan ', una versión surrealista del mito. Juan Carlos Pérez de la Fuente , director del Teatro Fernán Gómez, ha querido ahora rescatar aquella singular propuesta dentro de su idea de seguir la tradición de que el Tenorio esté en escena el 1 de noviembre. No existe, al parecer, un libreto de aquella función, así que Pérez de la Fuente le encargó la 'reconstrucción' al dramaturgo Juan Mairena . El resultado es un espectáculo que estará en cartel en el Fernán Gómez del 29 de octubre al 1 de noviembre , dirigido por el propio Mairena y con un reparto que componen Manuel Moya (Luis Buñuel), Carlos Algaba (García Lorca), Quique Meléndez (Salvador Dalí), María Jáimez (Maruja Mallo), Samuel Viyuela González (Pepín Bello), Sara Moraleda (Margarita Manso) y Rodrigo Sáenz de Heredia (Moreno Villa). «Me parece una idea fantástica rescatar aquel episodio, tan olvidado como atractivo. Pensar en ese trío haciendo teatro en la Residencia de Estudiantes, y que ellos mismos lo hicieran todo: la dramaturgia, la dirección, la interpretación. Me parece mentira que no se haya hecho antes ». Es Juan Mairena quien habla. «Mi trabajo –sigue– ha sido sobre todo una ardua investigación. Yo no sabía de este montaje; el texto, desgraciadamente, no existe, pero hemos encontrado mucha documentación que nos ha permitido recrearlo». Luis Buñuel (que interpretó a Don Juan y dirigió la función) habló de esta representación en su libro ' Mi último suspiro ' y realizó anotaciones sobre un texto de Zorrilla, según desvela Mairena, «en las que ya hacía cambios muy surrealistas…»: la palabra 'escalera' la sustituía por 'ascensor', o al escultor lo llamaba 'botones'; a Don Gonzalo lo llama Don González, como si fuera disléxico… O a Doña Inés la confunde con Doña Ana. Eso lo he aprovechado para hacer un Don Juan un poco disléxico también y presentarlo además como lo que es realmente: un ególatra que solo piensa en él». Cuenta el director que también se incorporaron elementos anacrónicos: Don Juan le escribe una carta a Doña Inés en una máquina de escribir. «Hay fotografías de la función que nos muestran ese momento», dice Mairena. La Fundación García Lorca ha colaborado, sigue el director, y le ha mandado fotos y documentación de esa época de la Residencia y relacionada con Don Juan. «De hecho me mandó un poema inédito que me llamó mucho la atención, anónimo, en el que se habla de ellos y de esa función. Lo he incorporado al montaje y se lo he atribuido a Dalí; él escribía poesía en aquella época y le pega mucho haberlo escrito». De aquella época es también el conocido episodio que daría lugar al movimiento conocido como las Sinsombrero . Sucedió en la Puerta del Sol, cuando Lorca, Dalí, Margarita Manso y Maruja Mallo decidieron quitarse el sombrero –llevarlo era entonces un signo de 'respetabilidad y decencia', y quitárselo suponía una transgresión–. Les insultaron y hasta les tiraron piedras , y Mairena decidió incorporarlo a su montaje. «Hay una escena en la que los cuatro llegan a ensayar a la Residencia después del incidente en la Puerta del Sol». Cuenta el dramaturgo que Margarita Manso es «una de las grandes desconocidas del 27, pero fue muy importante dentro del círculo de la Residencia; todos hablaban de ella como un genio. Y hay un dato curioso: fue la única mujer que tuvo relaciones afectivas, amorosas o íntimas con Federico García Lorca –asegura Mairena–. Eso le dijo Dalí a Ian Gibson en 1986; se decía que el propio pintor incitó un poco esta relación para que Federico probara y aclarara sus ideas. Es algo que también hemos incorporado a nuestra función. Hay poemas de Lorca dedicados a Margarita Manso: 'Margarita Manso o muerto de amor', u otro titulado 'Remansos', en el que juega con el apellido de Margarita y le pregunta: 'Margarita, ¿quién soy?'. Eso está también en nuestro texto». 'La profanación de Don Juan' imagina el período de ensayos de la función de 1924, en la que Buñuel, Lorca y Dalí probaron muchas cosas. «Probaron que Doña Inés lo interpretara un hombre… Se partían de risa. Pero Buñuel decía que no veía a Doña Inés con bigote… Y de ahí empezaron a elucubrar las ideas más disparatadas. '¿ Y si fuera una gallina ? ¿Y si fuera un asno podrido? Maruja Mallo dijo: ¿Y si fuera la soledad? Tras un debate, Buñuel dijo: 'Pero eso, ¿cómo se lleva a escena? Y Maruja respondió. 'Ah, no sé'. Y se marchó». Al final, Doña Inés fue una mantis religiosa. «Don Juan es un devorador. Margarita Manso dijo que como se quería tanto, Don Juan debía de ser Doña Inés. Pero llegaron a la conclusión de que como devoraba socialmente a las mujeres, lo que debían hacer es darle la vuelta y que fuera Doña Inés quien devorara a Don Juan, y Dalí sugirió que fuera una mantis religiosa ». En la escena del sofá, «¿No es verdad, ángel de amor?», Doña Inés baila al ritmo de la música de jazz –«Buñuel estaba obsesionado con el jazz», dice Mairena– con Don Juan tocando el piano».