El accidente de Urda, uno de los más graves en la historia de España, ha dejado, al menos, 69 personas fallecidas, medio centenar de heridos que aún siguen hospitalizados y un terremoto político cuyas consecuencias en estos momentos son imprevisibles. La segunda tragedia ferroviaria de estas dimensiones en la misma línea Madrid-Sevilla y en apenas nueve meses —la anterior ocurrió en Adamuz (Córdoba) y se saldó con 46 muertos— ha irrumpido de lleno en la precampaña electoral, trastocando los planes y agendas de todos los partidos y poniendo en el punto de mira al ministro de Transportes. Hasta hace unos días, su nombre era el que más resonaba en las quinielas de una hipotética sucesión de Pedro Sánchez. Pese a que Moncloa mantiene su apoyo cerrado a Puente, la presión de otras formaciones en torno a su dimisión es más alta y crecen las voces que piden que se depuren las responsabilidades políticas de un accidente que ha dejado en estado de shock a todo el país. En mitad de esta tensión, el Gobierno ha anunciado que Puente comparecerá a petición propia en la Diputación Permanente. Será el próximo 3 de noviembre a las cinco de la tarde. Tanto Sumar, como ERC y Unidas Podemos habían registrado dos escritos para solicitar la declaración en el Congreso del ministro, que este viernes también ofrecerá una nueva rueda de prensa. Según han contado fuentes de su entorno a infoLibre, Puente insistirá en la hipótesis del error humano como probable causa del accidente porque son las conclusiones a las que apunta la investigación. “Estaba previsto que este jueves declararan ante la Guardia Civil 25 personas, y sólo una en calidad de investigado y es el técnico que da las órdenes desde el centro de control de Atocha", sostienen las mismas fuentes, que, interrogadas por la posibilidad de que dimita, se muestran tajantes: “No es una reflexión que haga él ni que le hagan desde arriba”.Este jueves, el presidente del Gobierno ha vuelto a mostrarse contundente en sus declaraciones como ya hizo horas después del accidente. Tras participar en la reunión del CECOPI en Toledo, Pedro Sánchez ha asegurado que el Ejecutivo trabaja “día y noche” para atender a los familiares de las víctimas, esclarecer hasta el último detalle de la tragedia y reforzar la seguridad ferroviaria para evitar que vuelva a producirse un accidente de estas características”.Dos imágenes separadas por tan solo 48 horas sirven para contextualizar la situación tras el choque de trenes en Urda. La primera se produce a principios de semana, este lunes. Puente participa en un desayuno de Nueva Economía Fórum en el que asegura que no tiene “esa ambición” cuando le preguntan por sus aspiraciones de suceder a Sánchez como líder del PSOE. Eso sí, bromea con la prensa y les dice que “por algo será” que le sacan tanto el tema. La segunda tiene lugar el miércoles, cinco horas después del accidente. El ministro comparece en el centro de control de Adif en Atocha (Madrid) pasadas las dos de la tarde. La expectación es enorme. Los periodistas abarrotan la pequeña sala donde, por primera vez, un miembro del Gobierno explica lo que se sabe del alcance entre los dos trenes. En ese momento, las cifras oficiales hablan de 64 muertos. Visiblemente afectado, el ministro reconstruye los hechos a partir de la reproducción completa del accidente en las pantallas del centro y de la escucha de parte de las grabaciones de las comunicaciones con los trenes —que por la tarde fueron publicadas por varios medios—. Puente califica el accidente de “verdaderamente inverosímil” y dice que es “inexplicable” que el centro de control autorizara al Ave reanudar la marcha cuando el Iryo estaba detenido en la misma vía. E insiste en la tesis del error humano tras el fallo del sistema de seguridad que ya habían apuntado fuentes gubernamentales a lo largo de la mañana. Los periodistas preguntan en varias ocasiones si tiene intención de dimitir. Él contesta: “Ahora mismo solo estoy pensando en esclarecer esto, no estoy pensando en mí”.La idea de Puente, según fuentes de su entorno, es mantener una comunicación fluida y transparente, como ya hizo en enero tras el accidente de Adamuz. Entonces, protagonizó larguísimas ruedas de prensa —algunas llegaron incluso a superar las dos horas— en las que ofreció explicaciones técnicas acompañado de los responsables de Renfe y Adif y concedió numerosas entrevistas en medios para explicar la gestión del Gobierno. Ahora, el escenario político es diferente. Puente tiene que responder por un segundo accidente ferroviario en menos de nueve meses y en plena precampaña electoral. Tanto PP como Vox han criticado la gestión de Puente aunque desde Urda, Alberto Núñez Feijóo ha evitado pedir su dimisión explícitamente. “Yo sé lo qué haría si fuera presidente del Gobierno”, ha señalado. Por su parte, Vox —que no ha suspendido los actos de precampaña a pesar del luto oficial decretado durante tres días— ha presentado una querella criminal contra el ministro de Transportes por presuntos delitos de homicidio por imprudencia grave y lesiones. A juicio de Santiago Abascal, ha incumplido sus obligaciones de supervisión y seguridad de la red ferroviaria. La formación ultra fue la primera en cargar contra el Gobierno, del que llegó a decir que era una "mafia criminal" responsable de tragedias. Pero en esta ocasión, las derechas no son las únicas que presionan. Los socios y antiguos aliados parlamentarios del PSOE han comenzado a elevar el tono. Frente Amplio ha exigido responsabilidades políticas y una auditoría independiente de la red ferroviaria. “Reiteramos que se deben asumir responsabilidades, con transparencia y dando todas las explicaciones”, escribía Ada Colau en X al tiempo que pedía su comparecencia urgente en la Diputación Permanente del Congreso. Una petición a la que se han sumado tanto Podemos como ERC, que han registrado el escrito de forma conjunta. “¿De verdad quieren que nos creamos que toda la responsabilidad es de un trabajador? (...) Filtrar audios para señalar a un trabajador es indecente”, señalaba Irene Montero en referencia a las conversaciones entre los maquinistas y trabajadores del centro de mando que se han filtrado. En esa misma línea se ha pronunciado el portavoz de los republicanos en el Congreso, Gabriel Rufián, que ha culpabilizado a la liberalización de las carencias en el sistema.Por su parte, el PNV ha abierto la puerta a su cese o dimisión, mientras Junts reclama que se asuman responsabilidades por los problemas de la red ferroviaria. El BNG ha exigido una investigación independiente que llegue hasta las últimas consecuencias, “caiga quien caiga”, aunque sin señalar directamente al ministro. En Moncloa insisten en que mantienen su confianza en Puente, rechazan que su salida del Gobierno esté sobre la mesa y defienden que el sistema de seguridad ferroviario ha funcionado. Pero la tragedia supone un nuevo frente para el Gobierno a un mes de que se abran las urnas. La expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, ha cuestionado con dureza la gestión del Gobierno tras el accidente ferroviario de Urda y ha rechazado que se deba a un error humano. En una conversación con El Mundo ha denunciado que la modernización del sistema de seguridad de la línea Madrid-Sevilla sigue sin completarse a pesar de que debía haber finalizado en enero de 2026. Además, Pardo de Vera —que está imputada en el caso Ábalos— ha señalado directamente al actual presidente de Adif, Pedro Marco, por haber debilitado el área de Seguridad de la empresa, una reorganización autorizada por Óscar Puente en 2025 y que, asegura, no se modificó tras el accidente de Adamuz. La expresidenta considera que no se puede responsabilizar únicamente a los trabajadores cuando existen fallos estructurales y reclama investigar toda la cadena de decisiones.