Vox fracasa en su intento de llevar a la calle la ofensiva contra el Gobierno por la tragedia ferroviaria

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A Vox no le basta con ser el único partido que mantiene su agenda de precampaña tras el trágico accidente ferroviario de Urda, que se ha cobrado la vida de 69 personas. También está tratando de trasladar a las calles su ofensiva contra el Gobierno y agitar así a la opinión pública, pero, por el momento, sus llamamientos a movilizarse no han conseguido una respuesta multitudinaria. De hecho, solo han terminado con enfrentamientos con la Policía. La formación de Santiago Abascal busca aprovechar el malestar social tras la tragedia para intensificar sus ataques contra Pedro Sánchez y el ministro de Transportes, Óscar Puente, alentando la participación en concentraciones con las que pretende trasladar el duelo por las víctimas al terreno de la protesta política contra el Ejecutivo. Sin embargo, la respuesta tanto en Madrid como en Sevilla ha quedado lejos de una demostración masiva de fuerza.El partido ha desplegado una estrategia en varios frentes. A los llamamientos a manifestarse, difundidos a través de su sindicato Solidaridad y de sus canales oficiales, se suma una intensa campaña en redes sociales, los mítines de Abascal y una ofensiva judicial contra Adif y Renfe. Todo ello mientras el Partido Popular mantiene un tono mucho más bajo, aunque también exige responsabilidades al Gobierno de Sánchez.Uno de los principales intentos de movilización tuvo lugar el miércoles en la plaza de Cibeles. Solidaridad, el sindicato vinculado a Vox, y los canales oficiales del partido instaron a sus seguidores a participar en la “manifestación y minuto de silencio” convocados por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), pero introduciendo una reivindicación política propia: señalar a Pedro Sánchez como responsable de la tragedia y exigir la dimisión de Puente. Sin embargo, su llamamiento buscaba ir más allá del homenaje institucional a las víctimas y convertir la concentración en una protesta contra el Ejecutivo. Entre los asistentes figuraban dirigentes del partido como José María Figaredo, José Antonio Fúster y Carlos Hernández Quero, que permanecieron junto a los manifestantes, en una manifestación separada del homenaje institucional, en el que participaban dirigentes del PP como Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, así como representantes de Más Madrid y el PSOE, como Rita Maestre y Reyes Maroto. La convocatoria de Solidaridad, que también fue en la plaza de Cibeles, tuvo un seguimiento muy reducido: apenas 50 personas. Tampoco tuvo una gran respuesta la protesta convocada frente a la sede del PSOE en Ferraz, donde apenas acudieron unas decenas de manifestantes. El partido había pedido previamente a sus trabajadores que abandonaran las instalaciones antes de las 18 horas ante la previsión “de concentraciones y los posibles problemas de seguridad” tras “apreciar una especial virulencia en las amenazas dirigidas al PSOE durante la jornada”.La movilización más numerosa se produjo frente al Ministerio de Transportes, donde confluyeron participantes de distintas convocatorias de ultraderecha, entre ellas las difundidas por Falange y Revuelta. La asistencia se situó entre 1.000 y 1.500 personas, según las estimaciones de los medios presentes. Entre banderas españolas, enseñas falangistas y algunas franquistas, los concentrados exigieron la dimisión de Pedro Sánchez y Óscar Puente y lanzaron consignas contra el Gobierno, los inmigrantes y los periodistas.La protesta terminó con enfrentamientos y cargas policiales. La tensión aumentó cuando algunos manifestantes se agolparon contra el cordón policial, invadieron la Castellana y golpearon vehículos antidisturbios. Los agentes respondieron con cargas y el uso de gas lacrimógeno. Posteriormente se registraron lanzamientos de bengalas y otros objetos, incluidos adoquines, según las imágenes recogidas por Atlas, que provocaron nuevas intervenciones policiales. La Policía Nacional terminó disolviendo la concentración alrededor de las 21.30 horas.El fracaso de las protestas no ha llevado a Vox a moderar su ofensiva. El partido presume, en cambio, de la alta afluencia que están teniendo los mítines de su líder. La formación ultraderechista se mantiene muy activa en redes sociales, donde ha difundido acusaciones especialmente graves contra el Ejecutivo y ha vinculado la tragedia ferroviaria con sus denuncias habituales sobre corrupción y deterioro de las instituciones.Estos mensajes también han protagonizado los actos públicos de Abascal. A diferencia de otros dirigentes políticos que suspendieron sus compromisos tras conocerse la tragedia, el líder de Vox decidió mantener su agenda y terminó el miércoles participando en un mitin en Valladolid. Allí rindió homenaje a las víctimas haciendo sonar La muerte no es el final, una canción de origen religioso utilizada también en ceremonias militares. El dirigente respondió, además, a las críticas por continuar celebrando actos en pleno duelo. “Claro que estamos de luto, pero que no utilicen el luto para callarnos”, proclamó. Abascal clamó desde Valladolid contra el “crimen de Adamuz” y acusó al Gobierno de tener “mucha prisa en buscar un chivo expiatorio, un cabeza de turco” en el caso de Urda. “No podemos creer absolutamente nada de lo que diga este Gobierno antes del 29 de noviembre”, anticipó.La presión política se ha extendido al terreno judicial. Vox anunció y presentó una querella contra responsables de Adif por presuntos delitos de homicidio imprudente y lesiones imprudentes relacionados con el accidente ferroviario. La formación justificó la iniciativa por la necesidad de preservar los restos de los trenes siniestrados y las zonas aledañas, así como impedir actuaciones no autorizadas que pudieran afectar a las pruebas.La formación ultra ha ampliado además su ofensiva judicial con una querella ante el Tribunal Supremo contra Óscar Puente, por presuntos delitos de homicidio y lesiones por imprudencia grave. Entre las diligencias solicitadas, Vox pide que Puente declare como investigado, que se recaben los informes y alertas recibidos por Transportes y Adif y que se examinen los protocolos aplicables ante fallos de los sistemas de protección ferroviaria.La respuesta del Partido Popular ha seguido inicialmente otro ritmo. Alberto Núñez Feijóo suspendió sus actos de precampaña y ese mismo día reclamó una investigación inmediata e independiente para esclarecer las causas del accidente. Aunque exigió explicaciones al Gobierno, evitó en un primer momento reclamar dimisiones. Este jueves, sin embargo, Feijóo ha defendido que las responsabilidades políticas no tienen por qué esperar a la conclusión de las investigaciones y ha cuestionado las explicaciones ofrecidas por el Ejecutivo.Ambas formaciones comparten la voluntad de exigir responsabilidades al Gobierno, pero difieren en el tono, los tiempos y los instrumentos utilizados. Vox ha apostado por mantener sus actos electorales, intensificar sus acusaciones y alentar la movilización, aunque esta última vía no haya ofrecido los resultados esperados. Pese a ello, Vox no ha rebajado su ofensiva. La formación ha convertido la exigencia de responsabilidades por la tragedia ferroviaria en uno de sus principales argumentos contra el Gobierno y mantiene abiertos los frentes político, comunicativo y judicial. Por ahora, sin embargo, su capacidad para agitar el debate público no ha encontrado una respuesta equivalente en las calles.