La psicología dice que los padres que nunca admitieron que se equivocaron no criaron hijos seguros de sí mismos: el padre o la madre puede gritar, acusar, confundir, castigar con demasiada severidad o tomar una mala decisión, y aun así la conversación ter

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Por qué los hijos de padres que nunca admitían sus errores pueden confundir el amor con la culpa, según la psicología.