Babür, de 40 años y una barba prominente, pone cara de pocos amigos cuando va viendo que la red que recupera del agua está vacía, sin apenas nada de pescado a parte de un mejunje gelatinoso de cientos de medusas desgarradas. En la última semana, las tormentas en Estambul han asustado a los peces, y poco o casi nada aparece en las redes. La escena se repite noche sí y noche también. No ayudan los ataques que desde principios de enero lanzan Rusia y Ucrania en estas aguas contra buques petroleros o que transportan grano.Seguir leyendo....