China encarga por 413 millones de dólares una isla flotante de 74.000 toneladas para investigar el océano profundo, con 238 personas a bordo

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Los fondos oceánicos acaparan infinidad de información que las comunidades científicas buscan obtener para ampliar y profundizar en sus exploraciones. En esa línea, una de las grandes potencias mundiales como China acaba de adjudicar un contrato de 413 millones de dólares que tiene como objetivo la construcción de la primera isla flotante autopropulsada del mundo concebida específicamente para fines científicos. Un exponente que se une a su laboratorio “Open-Sea Floating Island”, el primer laboratorio marino “de mar abierto” a gran escala.Se trata de un proyecto que prevé iniciar sus operaciones en el año 2030 y cuyo objetivo no es otro que el estudio y la investigación científica en aguas profundas y en zonas en las que las condiciones climatológicas pueden ser un factor de riesgo en caso de no contar con la infraestructura precisa y favorable. A diferencia de las plataformas estáticas tradicionales, este enclave flotante combinará las dimensiones y habitabilidad de una estructura terrestre con la movilidad autónoma que le confiere su sistema de autopropulsión.La iniciativa está liderada por la Universidad Jiao Tong de Shanghái, que será la encargada de llevar a cabo las operaciones de la plataforma. El diseño y la construcción de este centro especializado correrá a cargo de Shanghai Waigaoqiao Shipbuilding, filial de China State Shipbuilding Corporation, que comenzará su ensamblaje en el año 2028 con la previsión de hacer entrega del mismo en junio de 2030, tal como recoge Interesting Engineering.Una infraestructura flotante diseñada para la estabilidad y la investigaciónEl proyecto establece que esta innovadora plataforma sea capaz de operar como un centro de investigación permanente en el que los equipos asignados a los diferentes proyectos residan durante el tiempo de sus investigaciones. La capacidad inicial establecida en cuanto al número de personas que podría albergar a bordo se sitúa en las 238.En cuanto a los primeros detalles conocidos en materia de planificación y diseño, nos encontramos ante una plataforma optimizada para garantizar la máxima estabilidad frente a condiciones meteorológicas adversas en alta mar, lo que le permitirá soportar temporales severos y el impacto de fuerzas extremas sin comprometer la seguridad de los equipos científicos a bordo.Uno de los puntos fuertes de esta construcción residirá en su capacidad de autopropulsión. Los responsables del proyecto han querido minimizar la dependencia de remolcadores externos para cambiar la ubicación de esta isla flotante para la investigación, que se calcula que pueda alcanzar un peso de 74.000 toneladas. Merced a esos sistemas de propulsión autónoma, la plataforma podrá desplazarse por distintas zonas oceánicas según las necesidades de las campañas de investigación.De cara a esa capacidad de desplazamiento, el diseño previsto aúna aspectos propios de un buque de investigación convencional con elementos característicos en cuanto a su estructura de los catamaranes de doble casco. Todo ello en una plataforma cuyas dimensiones alcanzarán los 138 metros de longitud por 85 metros de anchura y una altura de cubierta principal por encima de los 45 metros y que podrá alcanzar una velocidad máxima de 11 nudos de desplazamiento.Ventana abierta a una nueva era en la tecnología oceánicaEn cuanto al equipamiento destinado a la investigación la nave proyectada contará con seis laboratorios. La idea inicial de este proyecto es que dichas instalaciones sirvan tanto para el estudio de la meteorología como de los ecosistemas marinos o de accidentes que se produzcan en latitudes oceánicas. El reto estará tanto en el modo de afrontar las investigaciones como en la dotación que requiere la plataforma para llevar a cabo dichos estudios.El hecho de estar ante un buque de tales dimensiones y con las posibilidades que promete ofrecer en materia de movilidad sitúa al programa naval de Pekín como una oportunidad de cara a las expediciones de larga duración. La observación sostenida durante ventanas de tiempo más prolongadas permitirá a los investigadores obtener datos y aspectos particulares que no se captan en misiones en las que el tiempo sobre el terreno es menor.De igual modo, el equipamiento técnico y la tecnología de vanguardia de la media docena de laboratorios a bordo ofrecerá las herramientas necesarias para llevar a cabo la mayor parte del proceso de investigación en la propia ubicación en la que se recopilan los datos.Con la mirada puesta en las próximas fases de desarrollo técnico e industrial, la plataforma aspira a convertirse en un referente internacional de la ingeniería naval avanzada, gracias a combinar habitabilidad a largo plazo, autonomía de navegación y laboratorios de alta tecnología en un mismo entorno flotante.