Ninguna autoridad acudió al entierro de Reynaldo Pérez Pérez. Sus familiares y amigos lo sepultaron en el terreno de su casa, cercado por una reja y alambres de seguridad que el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas había ordenado se pusiera para resguardar su vida.