Miles de millones de personas utilizan la inteligencia artificial a diario. La mayoría aprovechan los chatbots para tareas que podrían calificarse de cotidianas, como buscar información (sustituyendo al propio Google), estudiar, obtener consejo en algún tema específico y hasta resolver problemas que se escapan a su mente. Otras muchas recurren a ChatGPT y compañía para automatizar trabajo y ser más productivas, enfocando su atención y esfuerzo en labores más importantes. Los desarrolladores, sin ir más lejos, han encontrado en la IA un gran aliado para encontrar vulnerabilidades en el código del software y los sistemas.Aunque no hace falta retroceder tanto en el tiempo, el caso de Mozilla es un buen ejemplo. Hace unos meses, los responsables de Firefox se aliaron con Anthropic para encontrar vulnerabilidades de seguridad en el navegador web a través de Claude. Mythos ayudó al equipo a detectar vulnerabilidades muy importantes, y cerró abril de 2026 con más de 400 parches de seguridad. Desde entonces, se ha vuelto muy habitual que las compañías y desarrolladores se apoyen en esta tecnología para depurar sus creaciones de software. Pero la realidad es que es un arma de doble filo.Al igual que Mozilla, con la ayuda de Claude, pudo encontrar decenas de vulnerabilidades en Firefox, los hackers y otros actores maliciosos también pueden emplear la inteligencia artificial para descubrirlas y explotarlas para hacer daño a los usuarios, entidades corporativas y gobiernos. El propio Jason Clinton, dCISO de Anthropic (subjefe de la Oficina de Seguridad de la Información) afirmó recientemente en una entrevista, después de que la IA detectara un fallo crítico en la arquitectura de internet, que se avecina un «tsunami de vulnerabilidades».«Por muy mal que se hayan puesto las cosas en los últimos cuatro días, van a empeorar mucho antes de mejorar»La tecnología puede ser tan maravillosa como terrorífica. Todo depende de las manos que la utilicen. Jason Clinton ha advertido de la alta probabilidad de que se produzcan crisis informáticas más severas a medida que la IA exponga nuevas vulnerabilidades aprovechables para los piratas informáticos. Sus declaraciones llegaron tras el incidente cibernético relacionada con la seguridad de PHP y que provocó el cierre de sitios web en todo el mundo.Y es que cuando pensamos que las cosas no pueden ir a peor, lo cierto es que siempre pueden ir a peor: «Por muy mal que se hayan puesto las cosas en los últimos cuatro días, van a empeorar mucho antes de mejorar», aseguró Clinton. Parece ser que el fallo crítico del lenguaje de programación PHP, utilizado por el 70 % de los sitios web de todo el mundo, podría no ser lo más grave que le ocurriera al mundo digital.Jason Clinton, tras el incidente, alentó a los responsables de seguridad a aprovechar el colapso para solicitar más apoyo tecnológico a sus superiores: «Nunca desaprovechen una crisis. Por favor, acudan a sus juntas directivas y pidan ayuda ahora mismo. No para la IA en lo básico. Necesitamos aguantar unos 18 meses». Añadió: «El tsunami de vulnerabilidades llegará en tan solo unos meses y no habrá tiempo suficiente para reparar la infraestructura crítica».El fallo de PHP, descubierto por herramientas de IA de OpenAI, la compañía tras ChatGPT, permite a los sitios web recuperar información de las bases de datos. Esta información podría ser aprovechada por piratas informáticos para tomar el control de los sitios web, lo que desembocaría en el robo de datos o espionaje de organizaciones. El asunto es tan complejo y delicado que organismos gubernamentales de todo el mundo advirtieron de inmediato a los sitios web que debían desconectarse si no podían solucionar el problema de inmediato.El incidente supuso el robo de más de 590 gigabytes de datos de PwC, la segunda red de servicios profesionales más grande del mundo y una de las cuatro «Big Four» junto con Deloitte, EY y KPMG. Miles de archivos que, si bien no contenían datos de clientes, personales ni información financiera, no significa que no sean valiosos. En casos como este, es imposible no pensar si tanto avance tecnológico resulta necesario, o si por el contrario ya se estaba lo suficientemente bien hace 20 años, cuando la banca online no estaba tan extendida y las ciberestafas afectaban a muy poca gente.