Gobernar es elegir y el primer ministro británico, Andy Burnham, ha escogido la contención como hilo común de sus primeros presupuestos, 100 días después de aterrizar en el Número 10 de Downing Street. Priorizando, como venía siendo la tónica desde el principio, la ayuda a las familias ante el coste de la vida y prometiendo respetar la disciplina fiscal, su ministro de Finanzas, John Healey, ha presentado este miércoles en el Parlamento un paquete relativamente modesto, sin grandes medidas tributarias, ni revoluciones en materia de gasto, diseñado específicamente para evitar alterar a los mercados y, crucialmente, mantener satisfechas a las filas laboristas.Seguir leyendo....