La acuicultura se ha convertido en una pieza cada vez más importante para abastecer de alimentos a una población mundial en crecimiento. Pero su expansión plantea una paradoja: producir más pescado mediante el cultivo puede aliviar la presión sobre las poblaciones salvajes, aunque determinados modelos siguen dependiendo de recursos extraídos del mar y generan residuos que pueden alterar los ecosistemas. La solución podría pasar por cambiar las reglas de funcionamiento de las granjas acuícolas: en lugar de criar especies de forma aislada, aprovechar las relaciones que existen entre ellas para convertir los residuos en nuevos recursos. Ese es el planteamiento de AQUALICIOUS, un proyecto europeo en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que estudiará cómo diversificar la producción acuícola mediante la incorporación de peces, moluscos, crustáceos y algas. La iniciativa pretende impulsar sistemas de cultivo más eficientes, reducir la dependencia de piensos externos y aprovechar los nutrientes que actualmente pueden acabar convertidos en residuos. La investigación se desarrollará durante cuatro años en tres instalaciones piloto situadas en España, Noruega y Bélgica. El proyecto reúne a 14 socios europeos de los ámbitos académico, industrial y de las organizaciones no gubernamentales, y cuenta con una financiación de seis millones de euros del programa Horizonte Europa de la Unión Europea. La participación española corresponde al Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) y al Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), a través de su Centro Oceanográfico de Santander. Uno de los principales problemas ambientales asociados a determinados sistemas de acuicultura es la acumulación de nutrientes procedentes de los restos de alimento y de los productos de excreción de los organismos cultivados. Cuando estos materiales no se aprovechan adecuadamente, pueden contribuir a alterar las condiciones del entorno acuático. A ello se suma la dependencia de piensos elaborados, en parte, con ingredientes procedentes de peces capturados en el medio natural. AQUALICIOUS quiere explorar una alternativa basada en la acuicultura multitrófica integrada. Este modelo combina organismos que ocupan distintos niveles de la cadena alimentaria y que pueden aprovechar los subproductos generados por otros. Así, lo que para una especie constituye un residuo puede convertirse en una fuente de nutrientes para otra. La propuesta también apuesta por aumentar el cultivo de especies de bajo nivel trófico, como algas y moluscos, y de peces omnívoros. A diferencia de las especies situadas en posiciones más elevadas de la cadena alimentaria, estos organismos pueden requerir menos recursos externos para su producción. La diversificación permitiría, además, ampliar las posibilidades de aprovechamiento de los nutrientes y reducir la presión sobre los recursos pesqueros utilizados en la fabricación de piensos. El investigador del CSIC Óscar Monroig, del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal, participa en el proyecto para evaluar el potencial de estas cadenas de producción circulares. La iniciativa pretende demostrar que es posible desarrollar sistemas acuícolas en los que diferentes organismos desempeñen funciones complementarias, con un uso más eficiente de los recursos y una menor huella ambiental. Uno de los ejemplos más concretos se encuentra en el Centro Oceanográfico de Santander, donde el IEO-CSIC será responsable de una de las tres instalaciones demostradoras del proyecto. Allí se ensayará un sistema que combina el cultivo de lisas (Chelon labrosus), gusanos poliquetos, microalgas y ostras. El funcionamiento reproduce una cadena de aprovechamiento de nutrientes. Los peces generan efluentes que se utilizan para favorecer la producción de gusanos poliquetos y microalgas. Estas últimas sirven, a su vez, como recurso para el cultivo de ostras. De esta manera, los materiales que proceden de una parte del sistema pueden alimentar la producción de otros organismos, reduciendo la cantidad de nutrientes que se pierde y favoreciendo la circularidad. Los cultivos se desarrollarán en sistemas de recirculación acuícola, que permiten reutilizar el agua y reducir la necesidad de captar continuamente agua marina. Este tipo de instalaciones facilita el control de las condiciones de producción y puede contribuir a limitar el impacto de la actividad sobre el entorno. La investigación no se limitará a comprobar si el modelo funciona desde el punto de vista productivo. También estudiará el movimiento de nutrientes esenciales entre las distintas especies y su capacidad para generar ácidos grasos omega-3, compuestos relevantes tanto para el valor nutricional de los productos como para el desarrollo de sistemas acuícolas más sostenibles. En este trabajo participarán diferentes organismos: microalgas y macroalgas, mejillones, bígaros, ostras, pequeños crustáceos del grupo de los gamáridos, gusanos poliquetos y peces de bajo nivel trófico como la lisa. El objetivo será conocer qué papel puede desempeñar cada uno en el aprovechamiento de los recursos y en el funcionamiento de las instalaciones. La sostenibilidad de estos modelos también dependerá de su capacidad para controlar lo que sucede dentro de las instalaciones. Por eso, AQUALICIOUS incorporará sensores avanzados para la monitorización ambiental y herramientas digitales destinadas a optimizar la producción. Las tecnologías se probarán en condiciones reales en los tres emplazamientos piloto, con el propósito de evaluar su funcionamiento y sus posibilidades de aplicación. La iniciativa abordará, además, cuestiones que van más allá de la investigación biológica. La implantación de nuevos modelos productivos depende también de las condiciones normativas y financieras, de la viabilidad económica de las explotaciones y de la aceptación de los consumidores. Por este motivo, el proyecto incorporará estudios de mercado y análisis sociales para conocer las preferencias del público y facilitar el desarrollo de estrategias de etiquetado y comercialización. La diversificación de especies, en efecto, no garantiza por sí sola que los nuevos sistemas vayan a implantarse a gran escala. Para que la transición sea viable, los productos deben encontrar su lugar en el mercado y las instalaciones tienen que demostrar que pueden funcionar de forma rentable sin trasladar sus costes ambientales a otros puntos de la cadena. La acuicultura es uno de los sectores de producción de alimentos que más rápido crece en el mundo. Su desarrollo se presenta como una oportunidad para complementar la pesca extractiva, pero también obliga a revisar los modelos de producción para evitar que el aumento de la oferta se traduzca en una mayor presión sobre los ecosistemas marinos. El enfoque de AQUALICIOUS plantea precisamente ese cambio: dejar atrás los sistemas centrados en una única especie y avanzar hacia instalaciones donde peces, algas, moluscos y otros organismos puedan formar parte de una misma cadena de aprovechamiento. No se trata únicamente de incorporar nuevas especies a las granjas, sino de estudiar cómo interactúan y qué recursos pueden compartir. Los resultados de los ensayos en España, Noruega y Bélgica permitirán evaluar hasta qué punto estos modelos pueden reducir los residuos, mejorar el uso de los nutrientes y disminuir la dependencia de recursos procedentes de la pesca salvaje. El reto será trasladar ese conocimiento a sistemas productivos que puedan aplicarse más allá de las instalaciones experimentales. En última instancia, el proyecto busca demostrar que el futuro de la acuicultura no depende solo de cuánto pescado se produce, sino también de cómo se produce. Una granja marina en la que los residuos de una especie se convierten en alimento para otra podría acercar al sector a un modelo más circular, en el que aprovechar mejor los recursos sea tan importante como aumentar la producción.