Miss Barça se desquita con los pobres

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Instantes de silencio en memoria de las víctimas del accidente de Toledo, querido abrazo entre Flick y Quique Sánchez Flores, ayer con muletas en el Camp Nou. Miss Barça venía de haber encontrado en Londres su nueva identidad global como club femenino, pero para los restos de patriarcado aún quedan en la casa había sido una semana emocionalmente dura, tras las derrotas contra el PSG y el Madrid y haberse quedado Lamine sin el balón de oro. Ahí estaba el Alavés, uno de los equipos menores contra los que Miss Barça puede presumir a placer de jugar tan bien al fútbol. Víctimas propiciatorias los vascos, que empezaron mal, muy mal, dudando en defensa, en un gesto muy considerado con el rival, para que el mundo azulgrana se pudiera resarcir de las heridas y volver a su zona de confort y fantasía. Contra equipos así da gusto y Raphinha desató la euforia local rematando a placer una buena asistencia de Fermín, aunque la luz de la jugada la prendió Pedri con una magnífica asistencia previa al andaluz. El Alavés pudo empatar a la jugada siguiente porque la defensa del Barcelona es una invitación permanente, pero Rebbach quiso que el bálsamo le durara un poco más a la afición casera y chutó lo fácil a las nubes. La segunda llegada fácil de los de Quique la solucionó tirándose bien Joan García. El partido estaba revuelto, Miss Barça estaba nerviosa, y el Alavés, sin demasiado talento -vaya, sin ninguno- ponía algo de inquietud, pero otra vez Lamine dibujó una bella asistencia a la que dio sentido Fermín -muy buen partido- rematando el segundo con poco ángulo. A pesar de su mediocridad y del resultado, el Alavés iba teniendo sus oportunidades. No era imaginable que pudiera voltear el marcador pero la sensación era que a Miss Barça se le van a continuar haciendo carreras en las medias cada vez que tenga que competir contra los grandes. Raphinha falló literalmente a puerta vacía y Lamine perdonó justo a continuación, por muy meritoria que fuera a la parada de Civera. Pero lo que parecía inevitable realmente lo fue y Raphinha fusiló el tercero. Lamine intentaba marcar y se estrellaba contra su adolescencia impaciente hasta que de pura rabia consiguió conectar un duro disparo desde fuera del área para elevar el cuarto. Como un cuchillo que se hunde en la mantequilla templada, Miss Barça sentenció el partido sin tener que retocarse el maquillaje. Flick dio descanso a Pedri en favor de Marc Bernal y Protesoni en el Alavés fue sustituido por Toni Martínez, pero la segunda mitad se quedó sin argumento. Miss Barça continuó desplegando sus encantos y preguntándole al espejo roto del Alavés quién era la más bella. La grada hacía la ola y era provinciano celebrar con semejante fervor una victoria tan previsible. Balde por Cancelo y Gabriel Jesús por Raphinha fueron los dos siguientes cambios de Flick. El Alavés hubiera agradecido enormemente que el partido terminara lo antes posible y se le notaba una cierta desgana en tener que defender lo imposible. Lamine marcó el quinto de una bonita vaselina. El árbitro lo anuló pero el VAR le hizo ver que se había equivocado. Bonito toque del sarraceno. La superioridad local era infinita. El hastío visitante tenía algo de entre desanimado y pasota, tan comprensible como escasamente profesional. Segunda parte sin ningún interés más allá del gol, fantástico de Lamine, que fue sustituido por Gordon. El alavés en la primera parte tuvo sus 20 minutos, pero tras el dos a cero se volvió espectral y desapareció del partido. Miss Barça, netamente superior, se desquitó con los pobres y pudo hacer sin complicaciones su juego vistoso y entretenido. Gordon marcó el sexto de otro bonito globo. Plácida noche barcelonesa para dar calor a los corazones arrugados. Para una comunidad a la que le place celebrar derrotas, cualquier victoria es una ola. Cuando ya nada importaba, Mariano aprovechó una gran asistencia de Rodri, que solo Dios sabe lo que estaría pensando, y marcó el gol del honor.