Un dron de reparto que caza drones kamikaze: el TRV-150 británico derribó varios en un solo vuelo con cohetes guiados por láser y sin aterrizar

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Un dron logístico pesado, el T-150 de Malloy Aeronautics, demostró la capacidad de transformación en el campo de batalla a pesar de que es un dron pensado para reabastecimiento de suministros. Se convirtió en un cazadrones que puede neutralizar a múltiples objetivos aéreos en un solo vuelo. Concebido como un sistema aéreo no tripulado de propulsión eléctrica diseñado para el transporte de carga, el T-150 ya no solo servirá para brindar servicio de transporte médico y munición para las fuerzas armadas; también será útil en misiones de combate defensivo.De un dron diseñado para logística a entrar directamente en combateEn pruebas experimentales hechas en la Base de la Fuerza Aérea de Eglin, la variante modificada del dron (TRV-150) demostró la capacidad operativa para portar el armamento táctico de precisión. Integra un lanzador de tres pods cargados con cohetes guiados por láser APKWS; el sistema pudo interceptar de forma consecutiva a múltiples objetivos aéreos sin necesidad de aterrizar ni recargar entre cada ataque. La evolución táctica representa un avance notable en la versatilidad de los sistemas no tripulados. Cuando se puede dotar a una plataforma logística convencional de armamento avanzado antiaéreo, las fuerzas militares consiguen maximizar los recursos desplegados en zonas de conflicto. La integración de estos cohetes APKWS desarrollada por BAE Systems FalconWorks junto a SURVICE Engineering permite que el dron no solo suministre pertrechos a las tropas aisladas o en vanguardia. Es posible defender de manera activa su propio espacio aéreo frente a las amenazas enemigas.Las pruebas iniciaron en julio de 2025, donde un T-150 adaptado realizó el primer disparo de una munición de precisión. Fue hasta mayo de este año donde se probó el lanzador triple. El T-150 puede transportar hasta 68 kilogramos de carga, alcanzar una velocidad máxima de 108 kilómetros por hora y tener una autonomía de vuelo de hasta 36 minutos. Es una situación de polivalencia la que ha demostrado este hecho; es posible reducir la necesidad de desplegar múltiples plataformas especializadas, se optimiza la logística militar y se ofrece una respuesta rápida y flexible en escenarios tácticos complejos donde cada gramo de carga útil y cada segundo de reacción son vitales para garantizar la supervivencia de las unidades sobre el terreno.