Imagen generada con la IA Gemini para fines ilustrativos.El Gobierno De la Espriella radicó ante el Congreso de la República el proyecto de Ley de Rescate, una iniciativa que contempla diferentes medidas para enfrentar la crisis fiscal del país y reducir el déficit de las finanzas públicas. La propuesta incluye ajustes tributarios, entre ellos modificaciones relacionadas con el impuesto al valor agregado (IVA), que han generado debate por sus posibles efectos sobre el costo de vida de los colombianos.Frente a este panorama, Juan Alberto Londoño, exministro de Hacienda, dijo a Valora Analitik su posición sobre el contenido de la iniciativa y los cambios que se discutirán en el Congreso respecto a los impuestos saludables, aprobados durante la legislatura anterior.El exfuncionario considera que la propuesta del Gobierno responde a la situación fiscal del país y que es necesario adelantar un ajuste para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Sin embargo, señaló que algunos componentes del proyecto deben revisarse, particularmente aquellos que contemplan nuevos gravámenes sobre productos de la canasta familiar.“Sin duda alguna, es una propuesta ambiciosa, producto de la crisis fiscal en la que nos encontramos. El ajuste fiscal tiene que darse, ya sea por las buenas, mediante una reforma fiscal, o por las malas, impuesto por los mercados que pueden cerrar el acceso al crédito. Es preferible hacerlo de manera democrática y ordenada. En conclusión, estoy de acuerdo con el esfuerzo que se pretende hacer con la ley, aunque existen aspectos que se pueden mejorar”, afirmó.Uno de los puntos que cuestionó fue la posibilidad de aumentar el IVA a productos como el azúcar y mantener, al mismo tiempo, los impuestos saludables. A su juicio, aplicar ambos gravámenes representaría una doble carga para los consumidores.“Resulta absolutamente indeseable aumentar el IVA a varios productos de la canasta familiar, como el azúcar, y al mismo tiempo imponer los impuestos saludables. Si se incrementa el IVA, debe eliminarse el impuesto que atenta contra la libertad de elección de los consumidores y contradice las promesas de campaña. Es aún más incomprensible gravar los sustitutos del azúcar que no tienen calorías, lo que demuestra nuevamente un propósito de recaudo y no de salud pública. Eso se debe corregir”, sostuvo.Los impuestos saludables entraron en vigor en Colombia a finales de 2023. Fotos: Valora Analitik¿Qué impacto tendrían los impuestos saludables en los hogares colombianos?Londoño explicó que estos gravámenes tienen un efecto más fuerte sobre los hogares de menores ingresos, debido a la proporción de sus recursos que destinan a la compra de alimentos y bebidas.Según indicó, en los hogares con menores ingresos, la canasta familiar puede representar cerca del 75 % de sus recursos, mientras que los productos afectados por los impuestos saludables tienen un peso aproximado del 35 % en su canasta y sus ingresos. Por esta razón, considera que la medida termina teniendo una mayor incidencia económica en esta población.También señaló que acceder a una alimentación saludable puede resultar más costoso para estos hogares, por lo que el aumento en los precios de determinados productos representa una presión adicional sobre su presupuesto.El exministro recordó que, cuando se desempeñó como viceministro de Hacienda y estuvo encargado de esa cartera, se opuso a la implementación de los impuestos saludables. En su opinión, este tipo de gravámenes no constituye una herramienta adecuada para atender los problemas de salud pública, especialmente por sus efectos sobre los consumidores de menores ingresos.Como argumento, mencionó que, cuando se planteó gravar con IVA algunos bienes y servicios de la canasta familiar, también se propuso implementar un mecanismo de compensación para devolver ese dinero a los hogares más vulnerables. Sin embargo, cuestionó que posteriormente se aplicaran los impuestos saludables sin un esquema similar de devolución.A esto sumó que, según su análisis, los recursos recaudados por estos gravámenes no se han traducido en mejoras suficientes para la financiación del sistema de salud. En particular, mencionó los problemas de desfinanciación de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y las deudas acumuladas en el sector.Impuestos saludables también afectarían a las tiendas de barrio y productoresOtro de los sectores que, según Londoño, ha sentido los efectos de estos impuestos es el comercio minorista. El exministro hizo referencia a las preocupaciones expresadas por Fenalco, organización que reúne a tenderos, cuyos integrantes han reportado reducciones en sus ingresos de entre el 15 % y el 20 %.Explicó que buena parte de los productos comercializados en las tiendas de barrio corresponde a alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Cuando estos bienes aumentan de precio, algunos consumidores reducen sus compras, lo que afecta directamente las ventas de los pequeños establecimientos.Aclaró que esta disminución no necesariamente significa que los consumidores sustituyan esos productos por alternativas más saludables, pues en algunos casos estas opciones no están disponibles o también tienen precios elevados. En consecuencia, los hogares de menores ingresos terminan reduciendo las cantidades que compran.Londoño agregó que los productores también enfrentan dificultades, especialmente las pequeñas y medianas empresas que deben asumir mayores costos sin tener la capacidad de trasladarlos completamente al consumidor o modificar sus procesos productivos.Además, cuestionó que no se hubiera acompañado la implementación de estos impuestos con programas de apoyo para facilitar la reconversión de la producción hacia alternativas con mejores características nutricionales.Desde su perspectiva, la medida tiene efectos negativos en materia fiscal, comercial y sobre la libertad de elección de los consumidores. También recordó que, durante la campaña presidencial, el Gobierno de Abelardo de la Espriella manifestó su desacuerdo con este tipo de gravámenes por sus posibles consecuencias sobre los hogares de menores ingresos y las distorsiones que podrían generar en el mercado.Impuestos saludables en Colombia. Foto: Valora Analitik¿Cuánto recauda Colombia por los impuestos saludables y qué tan efectivos son?Sobre el impacto fiscal de estos tributos, el exministro estimó que generan cerca de $2,5 billones. Aunque reconoció que representan una fuente de ingresos para el Estado, consideró que su aporte es reducido frente a un presupuesto nacional de aproximadamente $635 billones.A su juicio, el país debe revisar otras alternativas para fortalecer el recaudo, entre ellas los beneficios tributarios vigentes, sin depender exclusivamente de gravámenes que afectan el consumo de determinados productos.También puso en duda la efectividad de los impuestos saludables como instrumento de política pública, al señalar que no existen evidencias suficientes de que hayan conseguido reducir los niveles de obesidad entre los colombianos. Mencionó, además, el caso de México, donde, según indicó, tampoco se habría demostrado una reducción de los problemas de salud asociados al consumo de estos productos.Por esta razón, considera que los impuestos terminaron teniendo un propósito principalmente recaudatorio, sin que se haya acreditado el cumplimiento de sus objetivos en materia de salud pública.¿Se deben eliminar los impuestos saludables en Colombia?Londoño se mostró partidario de desmontar la totalidad de estos gravámenes, tanto para las bebidas azucaradas como para los alimentos ultraprocesados. No obstante, reconoció que, debido a la situación fiscal del país, la eliminación podría hacerse de manera gradual.Como alternativa, planteó reducir progresivamente las tarifas durante los próximos años. Su propuesta consiste en que en 2027 se cobre una cuarta parte del gravamen actual, en 2028 se aplique otra reducción y que los impuestos desaparezcan completamente en 2029.Según explicó, esta transición permitiría evitar una reducción abrupta de los ingresos del Estado y, al mismo tiempo, aliviar el presupuesto de los hogares que destinan una mayor proporción de sus recursos a la compra de alimentos.Finalmente, sostuvo que el principal beneficio de desmontar estos tributos estaría en los consumidores de menores ingresos, quienes tendrían mayor capacidad para adquirir bienes y servicios.“Para las personas de menores recursos, esto representa un alivio en su bolsillo y puede permitirles adquirir nuevos bienes y servicios o comprar mayores cantidades. Para personas como yo no debe representar un impacto especial. Es decir, ese beneficio no sería para mí, sino para las personas de menores ingresos”, concluyó.