El ‘agujero de conejo’ del consumo: así se ha transformado el perfil del consumidor en Colombia

Wait 5 sec.

Camilo Herrera, fundador de la firma Raddar. Foto: Valora AnalitikAsí como Alicia se dejó caer en el agujero del conejo blanco, el consumidor se ha dejado llevar por la velocidad acelerada del mercado. Con esa imagen, Camilo Herrera, fundador de la firma Raddar, ilustró cómo el comercio, la banca y los servicios deben adaptarse a la inmediatez del comprador, ofreciendo procesos cada vez más rápidos, con menor fricción y mayor funcionalidad, operando así bajo una especie de “mundo de las maravillas”.Y es que, según explicó Herrera en el panel ‘Perspectivas del consumo en Colombia’ del foro del FGA, el perfil del consumidor se ha ido ajustando, impulsado por cambios demográficos, transformaciones en la estructura familiar, nuevos valores de consumo y el uso del crédito.Para hacerse una idea, el experto señaló que, si bien la población colombiana asciende a casi 53 millones de personas distribuidas en cerca de 18 millones de hogares, cada vez hay menos personas por hogar y la población en general se está envejeciendo. A eso se suma un estancamiento en la capacidad de compra y una estacionalidad marcada. El papel del crédito La transición hacia un entorno predominantemente móvil e interactivo ha transformado la manera en que se compra y consume. Eso se traduce en que cada vez es más común el uso de sistemas de pago digitales, así como las compras en plataformas bajo el modelo de suscripción como Netflix o ChatGPT. Lo anterior ha llevado a que cada vez más personas recurran al uso de instrumentos de financiación, incluyendo la tarjeta de crédito. De acuerdo con el fundador de Raddar, este producto pasó de representar menos del 10 % del gasto de los hogares hace 20 años a casi el 20 % actualmente, utilizándose a una cuota para cubrir compras recurrentes y gestionar el flujo de caja. En el caso de los pagos programados, como las suscripciones, los cálculos muestran que el gasto en un hogar destinado a esto puede promediar los $375.000 mensuales y, si a eso se suma el servicio de domicilios, ese valor puede subir hasta $427.000.Dicho comportamiento también se explica por un cambio en la ecuación del valor, en la que el consumidor ya no apuesta por lo “bueno, bonito y barato”, sino que ha migrado a una exigencia más centrada en lo «barato, cerquita y rápido».El ciclo del consumidorDurante su intervención, el experto también hizo énfasis en cómo el consumidor opera bajo ciclos muy marcados en distintos horizontes de tiempo. En el ciclo diario se destaca que los colombianos dedican solo media hora al día a realizar compras, en especial en la tarde, que es cuando las personas buscan entretenimiento al cierre de la jornada. En el caso de la quincena, esa ventana de tiempo tiende a concentrar aquellos gastos fijos del hogar, como el arriendo, el pago de servicios y el mercado.Si se amplía aún más ese horizonte, se puede observar que el consumidor ajusta sus presupuestos durante el primer semestre y concentra el gasto por gusto o placer en el segundo semestre y último trimestre del año.