El partido de Benjamín Netanyahu, Likud, ha sido el más votado, pero no conseguiría formar una coalición junto a los partidos ultras con los que ha gobernado desde 2022. Los partidos de la oposición sumarían más escaños en el Parlamento y podrían gobernarIsrael acude a las urnas con un Netanyahu amenazado tras casi dos décadas de dominio político Benjamín Netanyahu ha ganado las elecciones generales en Israel, con un ligero margen sobre su principal rival, el líder de la oposición Gadi Eisenkot, según los primeros sondeos a pie de urna emitidos por los canales de televisión locales. Sin embargo, el mandatario, que ha sido primer ministro durante casi 19 años en total, no podría repetir la coalición de gobierno que ha liderado desde finales de 2022 y que ha sido la más radical de toda la historia del Estado hebreo. Tras el cierre de las urnas a las 22.00 horas locales (21.00 en España), los sondeos señalan que el partido del primer ministro, Likud, obtendría 25 escaños, mientras que la formación de Eisenkot, Yashar!, conseguiría 23. Los sondeos indican que, aunque Yashar! no es el partido más votado, las formaciones que se sitúan en el llamado bloque anti-Netanyahu tendrían más escaños y podrían formar una coalición gobernante liderada por Eisenkot. El bloqueo pro-Netanyahu sumaría 50 escaños, frente a los 53 del bloqueo opositor, según varios sondeos. La sorpresa de la noche es el crecimiento de los partidos palestinos-israelíes, que obtendrían hasta 18 escaños y que, por tanto, serían fundamentales para respaldar cualquier gobierno que salga de las urnas. Sin embargo, todos los partidos judíos han dicho que no negociarían con los de mayoría palestina y que no aceptarían su participación en una coalición ni su apoyo externo para la investidura. Ha sido una larga jornada electoral, desde la apertura de los colegios electorales a las 07.00 horas de Israel (06.00 en España), en la cual la participación ha batido todos los registros históricos del Estado hebreo: más del 74%, según el Comité Electoral Central. Desde primera hora del martes, el mandatario ha mostrado su nerviosismo por la alta participación que, en principio, beneficiaba a la oposición. Netanyahu ha instado a sus seguidores a salir a votar para “salvar el país”, pero sus llamamientos no movilizaron el voto en algunos de los bastiones del Likud. Según datos oficiales, la participación fue más baja que la media nacional en localidades que apoyaron mayoritariamente a Netanyahu en los comicios de 2022, como Kiryat Shamona (norte) o en Beer Sheva (sur). La desesperación del Likud llegó al punto de pedir al Comité Electoral Central de retrasar el cierre de las urnas una hora, hasta las 22.00 horas locales, una petición que fue rechazada. Netanyahu y otros miembros de su Ejecutivo han cargado durante todo el día contra los votantes y los partidos palestinos-israelíes, empleando expresiones e imáganes racistas e, incluso, acusando al partido islamista moderado Ra'am de compra de votos. El mandatario llevaba toda la campaña empleando el lema “Derecha o Palestina”, que se refiere a que un gobierno de la oposición negociaría con los palestinos y haría concesiones, o sería investido con el apoyo de los partidos liderados por palestinos-israelíes. Los ciudadanos palestinos de Israel son unos 2 millones y representan alrededor del 20% de la población y el 16% de los más de 7 millones de votantes. Se han movilizado especialmente en estas elecciones porque en los pasados tres años, desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, han sido perseguidos y marginados aún más en la sociedad judía. También se han movilizado los sectores más izquierdistas y liberales, cada vez más minoritarios en medio de la deriva derechista y ultranacionalista de Israel a partir del ataque de Hamás y el genocidio en Gaza. El futuro de la Franja ha estado en segundo plano en la campaña electoral, en la que los partidos judíos han competido para hacer propuestas radicales, como la expulsión de todos los gazatíes, y no han ofrecido soluciones diplomáticas ni políticas, sino más guerra. Sólo los dos partidos integrados mayoritariamente por palestinos-israelíes han incluido en sus programas la creación de un Estado palestino independiente, algo a lo que se ha opuesto frontalmente Netanyahu y su Ejecutivo, tomando todas las medidas legislativas y sobre el terreno para impedirlo. Las autoridades israelíes han vetado la entrada a la periodista de elDiario.es que iba a cubrir las elecciones generales del 27 de octubre.