A diez años de los terremotos que golpearon el centro de Italia, el Papa León XIV pidió no perder de vista a las comunidades que todavía sufren las consecuencias de aquella tragedia. Los sismos dejaron 299 fallecidos y 365 heridos, graves daños materiales y profundas heridas que, una década después, siguen presentes.Durante un encuentro con representantes de los municipios afectados, celebrado este sábado 31 de octubre en la Sala Clementina del Vaticano, el Santo Padre recordó que reconstruir no consiste únicamente en levantar edificios. “Para reconstruir es necesario tener una visión”, afirmó.Para explicar esta tarea, recurrió al libro de Nehemías, que narra cómo el pueblo de Israel regresó a Jerusalén después de la destrucción provocada por los babilonios. De este relato destacó que la ciudad pudo renacer gracias al compromiso de todos.“La ciudad renace no por la obra de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el pueblo”, señaló.León XIV invitó así a las autoridades y a los ciudadanos a trabajar juntos, sin limitarse a las necesidades inmediatas. A su juicio, hace falta una mirada capaz de descubrir nuevas posibilidades incluso en medio de la destrucción: una “mirada profética” que permita reconocer “el bien que es posible y necesario realizar”.Los santos, ejemplo para transformar el sufrimientoEl Papa también recordó a algunos santos vinculados a la historia de estas regiones italianas. Mencionó a santa Rita de Casia y San Nicolás de Tolentino, quienes llevaron la paz a familias y comunidades afectadas por el odio y la violencia mediante la oración y el anuncio del Evangelio.También destacó a San Benito, cuya labor de oración y trabajo contribuyó a reconstruir la Iglesia y la sociedad.Al recordar a San Francisco de Asís, citó las palabras que el santo escuchó ante el crucifijo: “Ve y repara mi casa, que, como ves, está toda en ruinas”.Francisco comenzó restaurando pequeñas iglesias, pero posteriormente comprendió que aquella casa que debía reparar era la propia Iglesia, que atravesaba una profunda crisis espiritual.Para León XIV, estos testimonios muestran que la esperanza debe traducirse en acciones concretas. Por eso, insistió en que, diez años después de los terremotos, “es ecesario emplear todas las energías para que la reconstrucción material se lleve a cabo lo antes posible, con seguridad y de manera transparente".Reconstruir desde Dios y el bien comúnEn la parte final de su discurso, el Pontífice recurrió al profeta Ageo, quien animó al pueblo de Israel a reconstruir Jerusalén sin olvidar el templo, centro de la vida de aquella comunidad.El Papa explicó que “no se puede comenzar de nuevo sin reconstruir primero aquello que da sentido y fundamento a una comunidad".Por ello, dijo que se trata, “por tanto, de partir del centro, de partir de Dios, de las personas, del bien común, de las relaciones. Entonces nuestra esperanza estará fundada sobre la roca".Antes de concluir, León XIV animó a los representantes municipales a continuar con esta tarea y les dirigió las palabras del profeta Ageo: “¡Ánimo, pueblo entero del país, dice el Señor, y manos a la obra, porque yo estoy con ustedes!” (Ag 2,4).El Papa terminó encomendando a las comunidades afectadas a la intercesión de la Virgen María y de sus santos patronos, e impartió su bendición apostólica.