El Papa León XIV destacó el valor del deporte como instrumento para promover la fraternidad, la solidaridad y la paz, e invitó a los deportistas y estudiantes universitarios a vivir sus actividades deportivas como parte de su camino hacia la santidad.“El deporte es una medicina tanto para el cuerpo como para el espíritu, cuando se practica bien”, afirmó durante su encuentro con una peregrinación de las universidades Villanova y Notre Dame, realizado este sábado 31 de octubre en la Sala Pablo VI del Vaticano.El Santo Padre recibió a los integrantes de ambas comunidades, entre ellos sus presidentes, el P. Peter Donohue, de la Universidad Villanova, y el P. Robert Dowd, de la Universidad de Notre Dame, además de estudiantes, profesores, miembros del personal, antiguos alumnos y colaboradores.La visita coincide con una jornada especial para ambas instituciones, cuyos equipos disputarán partidos de baloncesto el domingo 1 de noviembre. Al respecto, León XIV reconoció el “potencial del deporte para desempeñar un papel significativo tanto en la vida de una comunidad académica como en la sociedad en general”.El deporte: escuela de fraternidadEn su discurso, el Papa recordó que diversos autores cristianos a lo largo de los siglos, incluidos varios de sus predecesores, han reconocido los efectos positivos de la práctica deportiva.Asimismo, señaló que la Iglesia Católica ha propuesto una visión del deporte “centrada en la dignidad de la persona humana, en su desarrollo integral, en la educación y en las relaciones con los demás”.Esta visión, explicó, destaca el valor universal del deporte como un medio para promover “valores como la fraternidad, la solidaridad y la paz”.León XIV también advirtió sobre la importancia de fortalecer los vínculos humanos en una “época marcada por las distancias que puede generar la tecnología”.“Al convertirse en un medio concreto para unir a las personas, el deporte puede enseñarnos los valores de la cooperación y del compartir mutuamente”, afirmó.El Pontífice aprovechó la ocasión para recordar que la rivalidad deportiva no debe convertirse en enemistad. “Es importante recordar que, en cualquier competición, los integrantes de los dos equipos, incluso cuando existe entre ellos una rivalidad deportiva, ciertamente no son enemigos”, señaló.Por ello, expresó su deseo de que los jugadores y aficionados de ambas universidades puedan conocerse y compartir durante su estancia en Roma, “a pesar del carácter competitivo del baloncesto universitario”.“Nadie nace siendo santo”Al encontrarse con los peregrinos en la víspera de la solemnidad de Todos los Santos, el Papa León XIV vinculó el deporte con la vocación universal a la santidad.“En el día de Todos los Santos recordamos que Dios llama a todos a ser santos”, afirmó, recordando las palabras de San Pedro: “Puesto que el mismo Señor es santo, también nosotros debemos ser santos en toda nuestra conducta” (1 Pe 1,15).A partir de esta reflexión, el Pontífice invitó a procurar que todas las dimensiones de la vida contribuyan al amor a Dios y al prójimo.Como ejemplo, mencionó a san Pier Giorgio Frassati, patrono de los deportistas, para quien el deporte fue un componente importante de su vida.“Su vida, al igual que la de tantos hombres y mujeres santos, nos recuerda que nadie nace siendo un campeón, del mismo modo que nadie nace siendo santo. La santidad requiere un entrenamiento cotidiano en el amor ”, expresó.La verdadera victoria es alcanzar la vida eternaFinalmente, León XIV recordó que la vida cristiana puede compararse con una carrera en la que el objetivo no es alcanzar triunfos terrenales, sino “una corona de gloria incorruptible”, citando el pasaje de San Pablo en 1 Corintios 9,24-25.“Nuestra verdadera meta, más allá de alcanzar la victoria en cualquier competición, es obtener el premio de la vida eterna”, subrayó.Al concluir el encuentro, el Santo Padre encomendó a los peregrinos a la intercesión de la Virgen María, san Agustín, Santo Tomás de Villanueva y el Beato Basilio Moreau, e impartió su bendición apostólica.