Los trágicos accidentes ferroviarios ocurridos en un periodo de diez meses en Adamuz (Córdoba) y ahora en Urda (Toledo), ambos en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, pueden marcar un antes y un después en la obra pública española y también en el servicio que utilizan millones de ciudadanos. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido este viernes en rueda de prensa que su departamento, también el gestor de la infraestructura Adif, barajan suspender el uso de la línea Madrid-Barcelona para acometer la remodelación completa prevista y cuyo inicio está fijado en 2027. Seguir leyendo