La inteligencia artificial está ganando protagonismo en el ámbito militar por su capacidad para procesar información, identificar patrones y acelerar determinados procesos de análisis. Sin embargo, su creciente sofisticación también está alimentando interpretaciones equivocadas sobre lo que realmente pueden hacer estas herramientas. Enrique Martín Romero, CEO de E&Q Engineering y coautor del libro Inteligencia Artificial y Defensa. El impacto en los ejércitos, abordó precisamente esta cuestión durante una conferencia celebrada en el Cuartel General del Ejército de Tierra el 21 de septiembre de 2026.Bajo el título «Inteligencia Artificial y Defensa», el especialista analizó la evolución de esta tecnología, sus aplicaciones militares y los desafíos estratégicos y éticos que plantea. Uno de sus mensajes más llamativos fue la descripción de la IA como «un impostor eficaz, que imita sentimientos, pero carece de conciencia». Una expresión con la que quiso distinguir entre la capacidad de una máquina para generar respuestas aparentemente humanas y la existencia de una verdadera comprensión o experiencia consciente.Una tecnología capaz de imitar comportamientos humanosMartín Romero explicó que la inteligencia artificial actual puede reproducir determinados patrones del lenguaje y simular respuestas emocionales con un elevado grado de eficacia. Sin embargo, esa capacidad no significa que experimente sentimientos ni que disponga de conciencia propia.Durante su intervención también cuestionó algunas ideas extendidas sobre estas herramientas, como que la IA avance por sí sola o que los sistemas actuales tengan capacidad para razonar de manera completamente autónoma. Según su planteamiento, es necesario comprender cómo funcionan estas tecnologías y evitar atribuirles capacidades que no poseen.El experto también destacó que la inteligencia artificial se ha vuelto más accesible de lo que tradicionalmente se pensaba. Su utilización ha crecido rápidamente y sus aplicaciones ya no están reservadas exclusivamente a grandes organizaciones o potencias tecnológicas. Esta expansión obliga a los gobiernos y a las Fuerzas Armadas a prestar atención a la evolución del sector y a seleccionar cuidadosamente sus socios tecnológicos.El juicio estratégico seguirá dependiendo de las personasLa conferencia también abordó las consecuencias de la IA para el futuro de las operaciones militares. Martín Romero advirtió de que la velocidad del adversario condicionará cada vez más el ritmo del combate y que las Fuerzas Armadas deberán incorporar tecnologías similares a las que empleen sus potenciales oponentes.No obstante, el especialista estableció una diferencia fundamental entre la velocidad de procesamiento de una máquina y la capacidad humana para interpretar una situación y asumir responsabilidades. La tecnología puede proporcionar información, generar recomendaciones y facilitar el análisis, pero no sustituye el juicio estratégico del mando.Su conclusión fue contundente: «La inteligencia verdadera está en el juicio, que va a seguir siendo estrictamente humano, y va a estar basado firmemente en la fuerza de los valores».La reflexión plantea uno de los principales desafíos de la modernización militar: aprovechar la IA para mejorar las capacidades operativas sin delegar de forma irreflexiva decisiones que requieren responsabilidad, criterio y comprensión del contexto. Para Martín Romero, la innovación tecnológica debe avanzar acompañada de una visión clara sobre sus límites.