Óscar Herranz, instalador de 54 años, alerta sobre el relevo generacional en los oficios: «Somos la siguiente generación en jubilarnos y hay muy poquita gente detrás»

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Existe una preocupación genuina en quienes viven el día a día de los oficios técnicos. Buena parte de los profesionales que se desenvuelven en dicho ámbito se preguntan cómo será el futuro de un sector al que apenas llega relevo generacional. Antes, ese testigo se pasaba incluso dentro del mismo núcleo familiar, pero ahora este punto también sufre las consecuencias demográficas y de una corriente que durante años invitó a los jóvenes a profundizar en los estudios académicos y orientarse a ramas alejadas de la supuesta dureza de las obras y las reformas.Tras casi cuatro décadas ejerciendo como fontanero, el testimonio de Óscar Herranz muestra desde la primera línea la incertidumbre por unas profesiones que, pese a destacarse como imprescindibles, ven cómo la falta de jóvenes que apuesten por sus materias puede lastrar las necesidades habitacionales a corto y medio plazo. Herranz reconoce que en su círculo cercano llevan «hablando más de diez años entre compañeros» acerca de esa pérdida de mano de obra y de sus consecuencias.Un problema estructural avalado por las cifras de empleoEl escenario se complica al ver las cifras: el SEPE en su informe sobre el ajuste entre la oferta y la demanda de empleo señaló que existían 95.340 vacantes en el cuarto trimestre de 2025 entre las que profesiones como camioneros, camareros, cocineros, albañiles, electricistas, fontaneros, soldadores y perfiles industriales aparecen de forma recurrente. De ellas, 43.495 seguían sin cubrir después de 90 días, lo que refleja que el problema se extiende en el tiempo y no hay atisbo de reversión.Con la experiencia de quien ha vivido el devenir de la profesión durante 40 años, Óscar Herranz apuntaba en su entrevista con Climatización y Confort en febrero de 2026, que la pérdida de profesionales para sectores como la fontanería irá a más en los próximos años: «Yo tengo 54 años y somos la siguiente generación en jubilarnos, y hay muy poquita gente detrás». En su caso, tomó el testigo de su padre y de su tío, pero aquella tendencia quedó en desuso años atrás.Un giro en la perspectiva educativa que compromete la situación actualEl propio Óscar Herranz destaca el cambio en el enfoque educativo que se ofrecía a los jóvenes antes y ahora como uno de los detonantes de la situación actual: «Antes estudiabas carrera o ibas a FP. Luego pasó a ser o carrera o nada». Una situación que se ha mantenido inalterada en algo más de una década, a la que también apuntaba otro profesional dentro del mundo de los oficios tradicionales como Manuel Armando y que ahora parece querer corregirse, aunque los plazos juegan en contra.La falta de cantera se ha achacado durante años a la dureza del trabajo a la intemperie, la responsabilidad ante el cliente y la exigencia física de la instalación. Todos ellos han sido motivos que han derivado en la situación actual a la que se ve abocado el sector al priorizar los jóvenes empleos administrativos o en el sector logístico, tal como reconoce Herranz: «Echan sus ocho horas, se llevan su dinero, no tienen frío ni calor ni preocupaciones. Es difícil luchar contra eso, la gente busca lo fácil».Un sector que busca atraer desde la demanda asegurada de trabajo para el futuroPara tratar de alentar a quienes miran a los trabajos técnicos como vía de futuro y para motivar a las generaciones venideras, Óscar Herranz apunta una certeza sobre su sector que no se encuentra en otro tipo de profesiones y es que quien apueste por él «es un trabajo que va a tener para siempre. Si tiene un poquito de idea y saber estar, nunca le va a faltar trabajo».La modernización técnica de algunos de los procesos recurrentes en este tipo de profesiones, la satisfacción del trabajo hecho y valorado por el cliente y la garantía de volumen de encargos como para vivir de dichos oficios suponen las bazas de los profesionales actuales para conseguir que las nuevas generaciones acudan a la llamada de emergencia ante la falta de profesionales cualificados que mantengan el pulso en sectores como la fontanería, la albañilería y la electricidad.