Buscan a Ana Avilés, que iba a Sevilla en el tren accidentado para ver casarse a su hija: «Sin mi suegra no hay boda»

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El accidente de trenes ocurrido en la mañana del miércoles en la localidad toledana de Urda ha dejado a numerosas personas buscando por todos los medios posibles a sus familiares desaparecidos. Entre ellos, Ana y Curro, que tenían previsto casarse este mismo sábado. La madre de ella, Ana Avilés Uruñuela , viajaba en el AVE accidentado desde Madrid, de donde son ambas, para acudir a la boda en Sevilla. La pareja vive en la capital hispalense, donde iban a celebrar el enlace matrimonial. Un enlace que han suspendido dadas las circunstancias. «Sin mi suegra no hay boda» , asegura Curro, que explica que él y su prometida tienen previsto marcharse este jueves a Madrid para estar más cerca de las labores de búsqueda de Ana en las que desde el miércoles están inmersos los hermanos de la desaparecida. Ana viajaba sola en el asiento 18B del vagón 7 del AVE que impactó contra el Iryo en Urda. De 68 años de edad, mide algo menos de 1,60 metros y es de complexión robusta. Tiene el pelo castaño ligeramente por debajo de los hombros, como puede apreciarse en las fotografías compartidas por la familia. Ha pasado por varias intervenciones quirúrgicas, entre ellas una mastectomía y una cirugía en la espalda. Al no tener noticias de ella desde la colisión de los trenes, los hermanos de la desaparecida, que viven también en Madrid, acudieron a Toledo el miércoles para buscarla, mientras sus parientes en Sevilla realizaban todo tipo de llamadas telefónicas: «Llevamos desde ayer llamando a todos lados y nadie nos atiende: hospitales, polideportivos, colegios y centros de atención de Renfe». Curro explica que ya por la noche presentaron una denuncia en la Guardia Civil y se tomaron muestras de sangre. Ahora, la pareja, que ha visto truncado el que soñaban como uno de los días más felices de su vida, se desplazará hasta Madrid para estar con los familiares que allí permanecen para continuar con la búsqueda de Ana , cuya relación con su hija es muy estrecha. Han compartido su fotografía por todas partes sin perder la esperanza, pero afectados por la impotencia de no obtener ninguna respuesta ni datos sobre dónde puede estar. Toda ayuda es poca para dar con ella y con el resto de desaparecidos tras el trágico accidente ferroviario.