Si el curso pasado estuvo marcado por las huelgas docentes y por una negociación sindical que se cerró en falso, a juzgar por el malestar que aún se respira en los centros educativos, este lo está por la supresión de las salidas y las colonias. Lo que entonces era una amenaza -"si la situación no mejora, no haremos salidas y colonias", advirtieron los docentes a lo largo del curso- se ha convertido en una realidad, ante la impotencia del alumnado, que lo vive como un castigo por algo de lo que no es responsable. Seguir leyendo....