Niño Becerra, economista: «En cinco años, la oferta de alquiler se ha reducido un 61%. En una situación tan trágica como la actual, yo aceptaría expropiar el uso de la vivienda vacía»

Wait 5 sec.

La crisis de la vivienda está acaparando el foco mediático en las últimas semanas. Muchos jóvenes continúan acampados en la Puerta del Sol para exigir una vivienda digna, mientras que el 11 de noviembre está programada una huelga general por este motivo. En este contexto, muchos son los expertos y economistas que tratan de analizar esta situación y aportar posibles soluciones a la misma. Uno de ellos es Santiago Niño Becerra, economista, doctor en Economía y catedrático emérito de la Universidad Ramon Llull. En una entrevista para el pódcast ' Tengo un plan ', el experto ha explicado que el origen del problema de la vivienda nace el 2 de mayo del año 1956, cuando el ministerio de la Vivienda de Franco hizo pública su intención de promover «que España sea un país de propietarios, no de proletarios». Sin embargo, ante la falta de oferta privada de alquiler, el Estado asumió la construcción masiva de Viviendas de Protección Oficial, pero destinando el 90% a la venta y solo entre un 2% y un 10% al alquiler. Además, los periodos de protección eran muy cortos, por lo que con el tiempo esas viviendas pasaron al mercado libre y a la especulación. Esta dinámica, continuada por los gobiernos democráticos, ha derivado en un mercado donde alquilar resulta cada vez más difícil y costoso. «Entre el año 2020 y el año 2025 en España la oferta de viviendas para alquilar se ha reducido el 61%», apunta el economista. Ante esta situación, Niño Becerra ha recuperado una propuesta de Irene Montero : «Que el Estado diga: 'Bueno, usted tiene una vivienda vacía, pero esto no puede ser porque falta vivienda'. Entonces el Estado le expropia el uso, fija el alquiler, a usted se le paga el alquiler y el Estado se hace cargo de los gastos». «En una situación tan trágica como la que estamos ahora, yo aceptaría esa medida. Lo aceptaría desde un punto de vista económico, lo que no sé es si jurídicamente se puede hacer», asegura. Considera que esta medida «paliaría bastante la situación», aunque también provocaría «mucha inseguridad». No obstante, no pondría fin a la crisis de la vivienda, que considera «incorregible» a corto plazo sin reformas de calado. Tampoco contempla que las movilizaciones vayan más allá, ya que «las revoluciones ya no están de moda». Precisamente destaca el papel protector con el que cuenta los jóvenes y afectados por la vivienda. «Las familias históricamente han hecho de colchón social» , estando a disposición de los hijos cuando pierden el trabajo o se divorcian y tienen que regresar a casa.