Los entrenadores suelen tener su ‘libreto’ y, cuanto más ganan, más cuesta que lo varíen. Pero la historia del deporte es una evolución continua. Y lo que se aprecia en la trayectoria del Barça de Flick es que, partiendo de una base espectacular rubricada con resultados sobresalientes y un estilo atractivo y emocionante, ahora toca evolucionar para llegar a la excelencia. O lo que es lo mismo, ganar la Champions, el gran objetivo de la temporada. Eso pasa, indefectiblemente, por mejorar el rendimiento defensivo. Y eso no implica cambiar de estilo y encerrarse atrás con un autobús, esperanzado en cazar una contra o marcar un gol a balón parado. Demandar una mejora defensiva no debe confundirse puerilmente con una enmienda a la totalidad del estilo de Flick. Como tampoco es lógico acatar esa máxima de que un técnico tiene su estilo y morirá con él sin cambiarlo. Cuando alguien sale a correr y un día se cae tras tropezar con una piedra oculta en el camino suele tomar nota. Y cuando vuelve a pasar por allí, se fija. Caer de nuevo tras tropezar en el mismo obstáculo implica un punto de orgullo mal entendido que puede llevar a que te rompas la crisma.Leer más]]>