La Royal Navy prueba en San Diego el barco no tripulado Kraken K3, que lanzó tres drones de ataque durante una demostración de la alianza AUKUS

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El futuro en el combate aéreo tiene mucho futuro en los drones y para las fuerzas navales británicas y estadounidenses es de vital importancia estar a la vanguardia respecto a estos avances. Su operación requiere de la combinación de elementos en superficie con alcance aéreo y para eso han hecho una demostración muy valiosa. Un barco equipado con drones podría tener acercamiento a una zona de interés y lanzar aeronaves para observar lo que hay más allá, esto pensando en misiones de reconocimiento y misiones dependiendo de la carga útil. El Reino Unido ha adquirido 20 embarcaciones no tripuladas Kraken por un valor de 12,3 millones de libras esterlinas con la finalidad de ampliar sus operaciones, entrenamientos y el desarrollo de más configuraciones para cubrir prácticamente cualquier parámetro relacionado con misiones diversas.Estados Unidos y Reino Unido prueban un barco no tripulado con la finalidad de demostrar el alcance de aeronaves en misionesSe lanzaron tres aeronaves, aunque los testimonios fotográficos no muestran la destrucción exitosa del objetivo, el uso de ojivas o el ataque autónomo. Las aeronaves funcionaron como municiones merodeadoras, una configuración de sistema aéreo lanzada desde la embarcación y sin explorar una prueba de ataque. La demostración se llevó a cabo al sur de California, en la base naval de Point Loma, el pasado 20 de octubre. Además de la presencia de los anfitriones y el Reino Unido, se reunieron tecnologías gubernamentales e industriales de Australia para evaluar su contribución a las operaciones navales.El evento estuvo a cargo del Centro de Guerra de Información Naval del Pacífico, la misma flota del Pacífico estadounidense y el cuerpo de marines. Se hicieron operaciones de reabastecimiento en situaciones de conflicto y guerra submarina, también sobre las operaciones previas al ataque. Reino Unido aporta los buques de superficie no tripulados, los planeadores submarinos, drones aéreos y vehículos submarinos. El Kraken fue puesto a prueba para demostrar que una pequeña embarcación no tripulada puede hacer más de una misión en el terreno; los drones pueden ayudar a la reubicación del punto de lanzamiento en el mar. Esto provoca una reducción en la distancia que deben recorrer las aeronaves hasta la zona de observación y el barco tripulado puede tener un margen de mayor distancia en caso de algún ataque. A la Armada de Estados Unidos le interesa evaluar el buque británico portador de los drones en una fuerza combinada, aunque aún no se habla de que deseen adquirirlos, pero les sirve como un punto de referencia para visualizar futuras misiones respecto a comunicaciones, los sistemas de control y los procedimientos propios de sus aliados. A su vez, la Marina Real Británica indica que sus embarcaciones tienen una arquitectura abierta que está diseñada para simplificar la integración de otras capacidades. El lanzamiento de los tres drones es una de las configuraciones de misión, pero aún se harán otras pruebas que puedan determinar totalmente su fiabilidad y utilidad en operaciones concretas.